–¿Cómo enfrentar los exámenes de febrero?
–En primer lugar, lo que debemos realizar es un análisis de la situación académica actual del chico con serenidad y aplomo. La clave fundamental está en la organización del tiempo, el material de estudio y las materias a ser rendidas. Lo ideal sería ocupar parte de la mañana a la lectura, siempre y cuando no sean muchas materias, y destinar la tarde para alguna actividad física o de ocio, a fin de que el niño o niña pueda seguir disfrutando todavía de lo que resta de las vacaciones. La práctica sistemática de algún deporte también beneficia para la adecuada oxigenación, la memoria y atención, así como la disciplina.
Concentrado, pero relajado
–¿Cómo será la preparación para la prueba?
–La lectura atenta, concentrada y relajada es siempre la mejor opción. Por ello es importante prepararse con anticipación, a fin de que el material a ser aprendido pueda ser revisado, una vez en forma completa y detenida. Tener tiempo para un buen repaso, utilizando resúmenes, cuadros sinópticos, ayuda memorias, etc.
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–¿Cuál es la mejor técnica para aprender?
–No existe una única técnica para aprender, ya que cada persona tiene un estilo de aprendizaje preferente, que puede ser visual, auditivo o kinestésico (con movimientos y sensaciones). La clave consiste en detectar cuál es el canal predilecto del niño para adquirir la información. Algunos niños aprenden mejor tomando notas o escribiendo; otros, cuando se les lee el material o escuchando explicaciones y otros con cuadros, mapas, fórmulas, dibujos, etc.
Se aconseja realizar una lectura general del tema, luego detenerse en cada apartado, anotar las ideas más importantes, subrayar con colores llamativos lo fundamental de cada tema, y realizar un cuadro sinóptico de las ideas principales. También es importante anotar las palabras claves o disparadoras, que ayudan a desarrollar todo el tema. Realizar formularios y utilizar fichas de colores para anotar las fórmulas o recordatorios.
–¿Cómo es la preparación psicológica de cara al examen?
–Lo fundamental es no considerar esta experiencia como algo negativo o frustrante. Es tan solo el resultado de lo que se hizo o no se realizó durante el transcurso del año lectivo. Inclusive podría ser una oportunidad interesante para nivelar los conocimientos y aprender lo que no se pudo adquirir antes. Tampoco sería conveniente considerarlo como un castigo, ni reprender constantemente al niño/a diciéndole que por culpa de él o ella no tuvieron vacaciones, o hubo que interrumpirlas debido al aplazo.
