El arte lo salvó y ahora desea impartir esa pasión a los niños

Durante toda su vida, Renzo pasó por diversos problemas de salud. Le costó empezar a caminar y, recién en la adolescencia, tras muchos tratamientos, logró escuchar y hablar. A esa edad, se refugió en el arte para intentar comunicarse. Tras estar al borde de la muerte, el joven decidió impartir su amor a la pintura, que según él, le salvó la vida.

Renzo desea que los niños aprendan a amar el arte.
Renzo desea que los niños aprendan a amar el arte.Gentileza

Desde antes de nacer, los padres de Renzo Feliciano Benítez recibieron la dura noticia de que su hijo no tenía muchas esperanzas de vivir y era imposible que tenga un parto normal, solo con ayuda de una matrona (persona que asistían en los partos) su madre logró dar a luz. Contra todo pronóstico, a los tres años fue empezando a caminar pero padecía de una deficiencia auditiva del 80%.

Intentó ir la escuela a los 7 años, pero a los pocos meses se vio obligado a abandonar sus estudios debido a la sordera. Unos siete años después, ya con 14 años, volvió a la escuela pero tuvo que abandonarla por el mismo motivo. Recién a los 16 empezó a desarrollarse su sistema auditivo gracias a los tratamientos médicos y la persistencia de su madre, quien no se dio por vencida pese a los malos pronósticos. Paralelamente, también fue desarrollando el habla poco a poco, comunicándose sobre todo en el dulce idioma guaraní.

A los 18, comenzó a sentir atracción por el arte, la pintura y todo tipo de manualidades, habilidades que pudo ir desarrollando gracias al apoyo de su madre, relata. “Nunca renunció a mí y me siguió ayudando siempre, con el transcurrir de los años y a pesar de mis problemas de salud”, destaca.

PUBLICIDAD
Renzo empezó a diseñar, armar y pintar sobre la madera.

Trabajando como carpintero, empezó a hacer todo tipo de baúles y a desarrollar su amor al arte de esa manera. Luego pasó a fabricar marcos para pintar sobre madera, tela, tejas y fue experimentando con todo tipo de materiales. “Para mí, el arte es algo que no se puede explicar. Es perdurar pasando el tiempo. Es aliarse al infinito para trascender por medio de los colores, de las ideas, de la creación pura”, expresa.

Hoy ya tiene 36 años y califica la pintura como una “gran aventura inigualable”. “Es como sumergirse en miles de colores para dar vida al lienzo o cualquier material, para valorar lugares y tiempos hasta que la imaginación se canse en mis obras”, añade.

“Tuve en mis manos existencias, pasiones, sensaciones y hasta alucinaciones. Viví a través de mis obras y personajes. Algunas veces yo moldeaba a mis personajes, otras fueron ellos quienes me impusieron sus propios temperamentos, los que me utilizaron como instrumento de sus caprichos deseos”, relata.

“De a poco voy mejorando y creciendo. Nunca tuve intenciones de vender, de lucrar con esto. Solamente empecé parar relajarme y fue mejorando mi salud incluso”, asegura el caaguaceño.

Mural Renzo que pintó en la escalinata frente al Cementerio de La Recoleta.

Al borde de la muerte

Hace un par de años, Renzo tuvo una recaída y varios problemas de salud. Incluso asegura que estuvo al borde de la muerte, situación que lo llevó a reflexionar sobre su vida y sobre qué deja como legado para los demás. Por ese motivo, luego de recuperarse, decidió impartir clases gratuitas en instituciones u organizaciones públicas, compartir con los niños todo lo que ha aprendido en todos estos años. “Para que sepan lo hermoso que es el arte”.

El pintor cuenta que él aprovecha las artes plásticas para expresar sus sentimientos y es eso lo que busca que hagan los niños. “Lo que sentís al pintar no tiene precio, no hay comparación”, garantiza.

Uno de los bancos que embelleció en la Plaza ubicada frente a la Municipalidad de Mariano Roque Alonso.

Con este objetivo, ya ha recorrido varias localidades, impartiendo clases y acompañando a los niños mientras son ellos quienes crean sus propias obras de arte. Ya estuvo por Caaguazú, Ciudad del Este y muchas otras localidades.

Contó que lo contrataron para hermosear la plaza ubicada frente a la Municipalidad de Mariano Roque Alonso, pintando un mural y los bancos. Fue en medio de ese trabajo que un grupo de amigos que ya viene trabajando con niños, organizando distintas actividades, jornadas solidarias y festivales, se fijaron en sus obras de arte.

Decidieron impulsar un gran encuentro para compartir con los niños, denominado “Pintando sonrisas”. El sábado 24 de agosto, casi 100 menores de todas las edades llegaron hasta El Patio de Don Alfredo y compartieron una jornada cargada de pintura y alegría.

Renzo (centro, remera blanca) y los niños que participaron de la jornada "Pintando Sonrisas".

“Quisimos que los niños encuentren un motivo para reunirse y que para pintar dejen de lado el teléfono, que nos hace estar juntos pero separados”, expresa Esthela Lugo de Doldán, miembro de la organización.

Los pequeños pudieron escoger qué tipo de arte desarrollar, desde pinturas en telas o papeles, hasta cerámica o porcelana. “Yo respeto los estilos que tienen cada uno, añade el artista que los acompañó durante toda la jornada.

Los niños van a presentar sus obras de arte en la exposición de “Pintando Sonrisas”, que se llevará a cabo en el mismo local mencionado, este sábado 1 de setiembre desde las 16:00. En la ocasión, Renzo también accedió a subastar algunas de sus obras.

Según Renzo, los niños disfrutaron de una manera increíble la jornada de arte y expresa su deseo de que sus padres y familiares sigan fomentando en ellos la cultura y cualquier tipo de arte. “Si a mí el arte me salvó, quiero lo mismo para ellos”, concluye.

Algunos de los cuadros que pintaron los niños de Mariano y estarán en la Exposición Pintando Sonrisas.
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD