Ante la inseguridad, linchamientos

Un joven argentino identificado como David Moreira, de 18 años, murió a causa de los golpes propinados por un grupo de personas en un barrio de Rosario, Argentina, luego de que presuntamente intentara robarle la cartera a una mujer.

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Posiciones encontradas se evidencian en torno a la “justicia por mano propia” frase que en los últimos tiempos ha cobrado fuerza tanto en nuestro país como en los de la región y principalmente en Argentina, donde un caso de linchamiento recorrió el mundo tras la difusión de un vídeo en el que se ve a un grupo de “vecinos en alerta” golpeando violentamente al joven Moreira hasta su muerte.

A propósito, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó el jueves su preocupación por los recientes episodios de linchamientos ocurridos en Argentina, específicamente el caso de Rosario, provincia de Santa Fe.

Según un estudio elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México los linchamientos son una de las formas de violencia social que muestran el hartazgo de la sociedad frente a la autoridad que no actúa o que lo hace de manera incorrecta.

Los linchamientos se han convertido en una forma de hacer justicia, producto de mecanismos de seguridad y jurídicos débiles, sobretodo en sectores en donde impera un alto índice de delincuencia común, poniendo de relieve la ineficacia de las autoridades, que en teoría deberían garantizar la vigencia del estado de derecho.

En el caso paraguayo, la falta de confianza de la ciudadanía en la Policía Nacional queda evidenciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su Informe Regional de Desarrollo Humano, en el que alrededor del 70% confía “poco y nada” en la justicia criminal. Sólo un 25% cree que los uniformados los protegen de la delincuencia, mientras que el 50% afirma que los agentes están involucrados en hechos delictivos.

En octubre de 2011, pobladores de Luque recurrieron al mismo mecanismo para reducir a un delincuente tras perpetrar un atraco a una cabina telefónica, dejando herido de dos balazos al propietario del local. El hecho -que quedó registrado en un vídeo- afortunadamente no dejó víctimas fatales.

La ola de violencia desatada en Argentina -desde la Navidad registra 24 episodios y nueve muertes de los presuntos delincuentes- motivó la reacción del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien consideró que a pesar de la “psicosis colectiva de miedo” que genera la impunidad ante este tipo de situaciones, las leyes deben ser garantizadas por todos “en especial las fuerzas de seguridad y los representantes públicos; caso contrario, se fomenta el caos y la búsqueda de venganza en vez de la búsqueda de justicia”.

Sin embargo, y a pesar de que la impotencia que genera ser testigos diariamente de tantos hechos condenables, productos de la falta de garantías de las autoridades, no se debe perder de vista que la justicia por mano propia es un hecho delictivo y por tanto, está penada por la ley. Además, no se debe olvidar que al momento de generar violencia, ésta seguirá creciendo.