Fútbol, integrador y hasta la única opción

El fútbol, pasión de multitudes, es mucho más que eso para la población de Bahía Negra, compuesta en un 70% por indígenas. Es prácticamente la única opción que tienen los jóvenes “para alejarse de los vicios”, según afirman los pobladores.

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Cada domingo los bahianegrenses aguardan ansiosos el horario marcado para el próximo encuentro del seleccionado Sub 19 de su ciudad. Todos consultan qué hora es cuando el momento va acercándose y el entusiasmo que se siente en el ambiente va en aumento.

Los que motivan esta pasión son 22 jóvenes que fueron elegidos entre los seis clubes afiliados a la liga local: J.J. Sánchez, Atlético Norteño, Barra del Norte, Sportivo Primavera, Capitán Pintura y Club Puerto Diana. Los tres últimos son clubes de las comunidades indígenas locales, Puerto Esperanza y Puerto Diana. En total son tres clubes “latinos” y tres originarios, como ellos mismos se autodenominan.

“Siempre juegan juntos, no hay discriminación. Nosotros decimos que Bahía Negra es el pueblo más civilizado porque todos compartimos al mismo nivel en todos los ámbitos, tanto originarios como latinos, ya sea en la política, la vida social o la religiosa”, nos comenta Estanislao Báez, presidente de la Liga Bahianegrense de Fútbol.

Fue durante una de las prácticas en que los jóvenes disputaban un partido en que se los sentía un tanto más motivados ante la presencia de las cámaras. Quisimos hablar con alguna figura del equipo, sin embargo, no nos fue posible porque no se animaban, ni siquiera el preparador físico. A Estanislao, no obstante, se lo siente seguro, y no es para menos, ya que es uno de los referentes de la comunidad Yshir (Chamacoco) de Puerto Diana, incluso que fue líder por cinco años.

Ese entusiasmo no es en vano. Estuvimos en la zona a inicios de octubre y a casi dos meses, el campeonato Interligas de la Federación de Alto Paraguay culminó, teniendo a los jóvenes que visitamos como los vicecampeones, tras la final disputada contra el seleccionado de la Liga Casadeña, equipo que pasó a fase nacional del Interligas de la Unión de Fútbol del Interior (UFI). El año que viene los bahianegrenses probarán mejor suerte, ya que tienen todo para avanzar a una instancia más, por lo que pudimos observar al verlos jugar.

El dirigente nos cuenta que las prácticas se hacen todos los días por al menos una hora y media. Los torneos que disputan localmente son el Apertura y una liguilla para el Interligas de de la UFI.

Báez informa orgulloso que varios integrantes de su equipo ya están en la mira de otros clubes, por su gran capacidad en el deporte. “Tal vez digan que Bahía Negra es un pueblo chico y lejano (está a 850 kilómetros de Asunción), pero hay deportistas preparados que pueden surgir en cualquier momento”, afirma.

Lamenta, sin embargo, que haya varios que tienen todas las ganas y capacidad para participar, pero no pueden hacerlo porque no cuentan con documentos de identidad, una falencia que aún persiste en comunidades como ésta.

No es de extrañarse que futbolistas indígenas se destaquen en el fútbol considerando que el año pasado el seleccionado paraguayo de originarios fue el campeón de la última edición de los Juegos Mundiales de Pueblos Indígenas, que tuvo como se a Canadá.

El esfuerzo y las ganas que los caracteriza hace que se destaquen en varios ámbitos, no sólo el deportivo. Gladys Cáceres, profesora y directora del Colegio Teniente Rojas Silva, la única institución pública que cuenta con educación media en la localidad, resalta que los nativos tienen una característica que les hace sobresalir: sus deseos de superación.

Es así también que entre ellos hay médicos, enfermeras, entre otras profesiones. “Los indígenas son los que más se esfuerzan. Hay más indígenas que estudian y son más dedicados. Los latinos dejan con más facilidad la ciudad para mudarse a la capital u otros puntos del país”, señala en base a su experiencia con sus alumnos.

Además del fútbol, prácticamente no existe otro tipo de actividad recreativa que permita a los jóvenes integrarse, excepto las propias de los centros educativos. Las mujeres también suelen unirse a los partidos de fútbol, y también disputan partidos de handbol.

En este sentido, Báez confirma nuestras sospechas. “Como dirigentes siempre luchamos y damos consejos a jóvenes para que no caigan en el vicio, ya que no dedican su tiempo libre y su energía a otra cosa que no sea el deporte. Luchamos para que nuestros jóvenes puedan salir adelante”, indica.

Y es que las drogas van, aunque tímidamente, instalándose en el lugar. Según datos brindados por el jefe de la comisaría 8va. de Bahía Negra, el comisario Carlos Martínez, debieron intervenir en algunos casos de jóvenes que consumen drogas como marihuana o crack. Otros, causan disturbios -aunque muy escasos- al estar alcoholizados.

Pero la responsabilidad no es de ellos. Esto se debe a la falta de oportunidades. No tienen opciones al salir del colegio, que no sea migrar a la capital o estudiar en instituciones garage de Puerto Casado. En Fuerte Olimpo, capital del departamento, funciona sólo hasta este año la carrera de Ciencias de la Educación, que ya no estará operativa en el 2019 por la escasez de puestos laborales.

Los pobladores de Bahía Negra siguen aguardando a que el Gobierno Nacional les preste una atención más eficiente que, -tal vez por la falta de caminos de todo tiempo y las lluvias constantes- se demora en llegar, dejándolos marginados de una educación de calidad, una producción sostenible y otros aspectos que los lugareños reclaman desde hace años.

 

Reportaje: Alejandra Rojas

Fotos: Diego Peralbo

Audiovisual: Mario Silvero