Historias detrás del crimen

Los macabros hallazgos de los restos de una joven descuartizada el martes último en Villa Hayes, y de un niño ayer en Itakyry, Alto Paraná, no son hechos aislados en el país. En esta serie, recordaremos algunos de estos sucesos que marcaron la memoria.

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Nuestra historia registra numerosas muertes en circunstancias tan crueles, como la de los casos citados, que conmocionaron a la población. En una primera etapa, buscamos los antecedentes de los casos seleccionados en los archivos periodísticos y en tribunales. Luego, entrevistamos a los condenados en la cárcel, recabamos datos sobre sus vidas en prisión y visitamos las ciudades de Luque y Guarambaré, donde hablamos con los vecinos y familiares de víctimas y victimarios.

La Penitenciaría Nacional de Tacumbú, el centro penitenciario más populoso del país alberga entre sus casi 4 mil internos a procesados por distintos tipos de delitos, desde hurtos hasta los crímenes más deleznables. Entre ellos, hay algunos que ni siquiera horas antes de su aprehensión, alguien de su entorno hubiese sospechado jamás que hubieran sido capaces de cometer un delito. Pero un día eso cambió. Poseídos por un impulso criminal, se han convertido en protagonistas de situaciones atroces, para sorpresa de propios y extraños.

Varios de ellos eran personas comunes, que convivían de manera pacífica con los demás, tanto en sus respectivos locales de trabajo, como en sus casas, sin esbozar siquiera un atisbo de agresividad. Sin embargo, se puede ver en los informes fiscales y policiales, que en la mayoría de los casos, la locura generada en las personas se origina por la sed de venganza, los problemas económicos y los celos. Estos sentimientos aparecen siempren como la mancha en los protagonistas de sucesos como los filicidios, parricidios, feminicidios, infanticidios y homicidios múltiples, que iremos relatando a partir de esta serie. 

De hecho, quien los ve convivir tranquilamente hoy con los demás reclusos y observa los informes que denotan una inalterada conducta ejemplar con el paso de los años en prisión, no puede imaginarse que se trata de las mismas personas que han ocupado portadas de diarios y acaparado por largo tiempo los reportes policiales de los distintos medios de comunicación, como autores de sangrientos asesinatos.

Otros, en cambio, son protagonistas de una larga estela de hechos de violencia, en la que el desgraciado final de sus víctimas surge como el corolario de un siniestro plan trazado de antemano.

Publicaciones de distintas épocas exhiben el horror de algunos crímenes que impactaron a la sociedad paraguaya en distintos momentos, e incluso tuvieron repercusión internacional, por cuenta de la ferocidad con que han sido ejecutados.

Pero, ¿y sus autores? ¿Eran criminales de larga data o gente común que el día menos pensado cometieron una locura? ¿Cómo eran antes? ¿Qué pasó con ellos en prisión? y ¿qué es de su vida hoy día? Son algunas de las interrogantes que esta serie intentará contestar, más allá de recordar el hecho criminal en sí.

No se trata de reivindicar a nadie, sino simplemente recordar casos criminales que marcaron nuestra historia y conocer más a fondo a sus protagonistas y ver qué puede esperar la sociedad de ellos, puesto que no existe en nuestro país la cadena perpetua y la libertad de estas personas en un determinado momento de sus vidas es algo tan seguro como la salida del sol.

En todo el 2015, se registró un total de 451 víctimas de homicidio doloso en Paraguay, según un reporte oficial del Observatorio Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Ministerio del Interior. Este organismo se basó en datos proporcionados por la Policía Nacional, sobre la cantidad de homicidios dolosos que hubo el año pasado. La cifra representa una disminución con respecto a la cantidad de casos del 2014 (573).

En efecto, según los datos oficiales, el número de víctimas por homicidio doloso va teniendo una caída significativa: en 2008, la cantidad de asesinatos bajo esta categoría llegó a los 833. Un homicidio es doloso cuando el agresor busca deliberadamente la muerte de la otra persona.

De acuerdo con las cifras que maneja el Observatorio con respecto a las denuncias recibidas en el primer semestre de 2015, de las 267 denuncias por homicidio que recibió la Policía en todo el país, 50 correspondieron al departamento de Amambay. Es decir, el 18% de todas las denuncias recibidas. Una cifra que está muy por encima de las 31 denuncias por asesinatos que recibió la Policía en ese mismo periodo pero en Alto Paraná –también zona fronteriza con Brasil– y más alejada de los casos registrados en Central, que cierra el “top” de los tres departamentos con más denuncias, con 29 casos en los primeros tres meses de este año.

El estudio revela que la zona más violenta del país se configura en los departamentos en la frontera con Brasil, ya que Amambay (50 casos), Alto Paraná (31) y Canindeyú (21) suman 102 casos (38% de todo el país) en el primer trimestre del año pasado. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera “epidemia” un índice superior a los 10 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

El Observatorio hizo un cálculo similar pero a partir de 10.000 habitantes y obtuvo estos datos: Amambay tuvo en 2014 una tasa de 66,7 asesinatos, Canindeyú 23,09 y Concepción 22,18.

De las 86 mujeres asesinadas entre 2011 y 2015 en Paraguay en situaciones de violencia doméstica, 66 fueron ultimadas a manos de sus concubinos, esposos o exconcubinos.

La violencia contra la mujer es una de las características de una sociedad marcada por la cultura del machismo, como ocurre con la sociedad paraguaya.

En ese sentido, el feminicidio, un término que volvió a ganar protagonismo nuevamente después del caso de Cinthia Carolina Escobar Almada -cuyo cuerpo descuartizado fue encontrado la semana pasada- no está tipificado como un hecho punible dentro del Código Penal Paraguayo.

Con el objetivo de darle un marco de legalidad, se le denomina como homicidio doloso en el ámbito de la Ley 1.600/00 “Contra la violencia doméstica”, en este caso, hacia el sexo femenino. Así explicó a ABC Color Leticia Bravard Moreno, directora del Observatorio Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Ministerio del Interior.

En ese sentido, y para tener números más certeros con relación a lo que feminicidio implica, el Observatorio realizó un trabajo estadístico con respecto a los asesinatos de mujeres dentro de lo que hace al ámbito de la ley contra la violencia doméstica, que enmarcaría lo que es el feminicidio.

Entre 2010 y mediados de 2015, un total de 359 mujeres fueron asesinadas en diferentes circunstancias en Paraguay. Para entender un poco más el panorama, desde el Ministerio de la Mujer tenemos más datos.

Solamente el año pasado, esta institución atendió 1.877 casos de violencia de género, mientras que recibió 11.237 llamadas de pedidos de asesoramiento y auxilio de mujeres de diferentes ciudades.

Mañana: El caso Hugo Ramírez Sosa; asesinó a su novia en un ataque de ira y repartió los restos del cuerpo en diferentes partes de la ciudad. 

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