¿Importa la polución del aire?

El Ministerio de Hacienda busca elevar el Impuesto Selectivo al Consumo al gasoil premium (el más refinado), pese a la ya deteriorada calidad del aire que se respira en nuestro país.

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El ministro de Hacienda, Santiago Peña, anunciaba días atrás el aumento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) para el diésel tipo I (o premium) y se mantiene en dicha postura pese a los altos niveles de contaminación del aire. Esta medida podría colisionar con los postulados de la Ley 5.211/14 "De la calidad del aire", particularmente con el Capítulo VI, que se refiere a los incentivos que el Poder Ejecutivo podría crear para lograr mejorar la calidad del aire, advertía por su parte Ulises Lovera, director general de Aire de la Secretaría del Ambiente (Seam).

“Acá, básicamente, lo que estamos viendo es que en el rubro del diésel tenemos una misma tasa, de G. 680 por litro, pero tenemos tres tipos de diésel: el tipo I, el tipo II y el tipo III. Entonces, cuando uno ve la tasa implícita sobre cada uno de estos impuestos vemos que el tipo I, que es el premium, está pagando una tasa efectiva del 12%, cuando el tipo común o el diésel común que usa el transporte público está pagando una tasa implícita del 17%”, justificaba días atrás el ministro de Hacienda, Santiago Peña.

A este respecto, el Dr. Jaime A. Guggiari (h), especialista en asma, alergia e inmunología clínica, afirmó que “cualquier medida financiera local o internacional que desaliente el uso de combustibles menos contaminantes afectará considerablemente la calidad del aire de nuestras ciudades, con un impacto impredecible a nivel de la salud de la población”.

Agregó que existen numerosos estudios locales realizados en nuestra ciudad, que evidencian una calidad paupérrima del aire, por sobre todo en las avenidas de alto tráfico vehicular, además de las zonas en donde circulan gran cantidad de ómnibus públicos, los cuales en su mayoría son abastecidos con diésel de baja calidad por los costos que implican.

En contrapartida, se observa una mejoría significativa de la calidad del aire en las zonas con bajo tráfico vehicular o en aquellas zonas separadas hasta por lo menos 400 metros de las avenidas de alto tráfico.

El Dr. Guggiari (h) también mencionó que hoy en día está plenamente demostrado el efecto de la contaminación sobre el organismo de las personas, ya sea en problemas de la piel, la nariz, los ojos, o inclusive procesos más profundos y graves como el inicio de una enfermedad carcinogénica.

“Toda la vía respiratoria, tanto superior (nariz, fosas nasales, garganta, faringe, laringe) así como la inferior (bronquios, bronquiolos y alveolos) sufren daños diarios desde una pequeña irritación a procesos inflamatorios más graves, debido a que su función primordial es justamente acondicionar el aire antes que éste sea trasladado a la sangre”, apuntó.

En el año 2014, el Congreso Nacional promulgó la Ley 5.211, con la cual se iniciaron una serie de acciones que tienen como objetivo combatir la deteriorada calidad del aire que se respira sobre todo en Asunción.

Las sustancias controladas a partir de esta ley son: monóxido de carbono, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, contaminantes climáticos de vida corta, material particulado, compuestos peligrosos del aire, sustancias agotadoras de la capa de ozono, contaminantes orgánicos persistentes, gases de efecto invernadero y metales pesados, entre otros.

Precisamente, el artículo 21 de la citada ley, relativo específicamente a los combustibles, se refiere a que el Ejecutivo “incentivará” la importación de combustibles en función a su incidencia contaminante, aplicando “medidas a favor” del consumo e importación de aquellos de menor poder contaminante. “Queda prohibida la comercialización de combustibles que contengan partículas contaminantes superiores a lo establecido en las normativas del Mercosur”, remarca el artículo.