IRP y la "viveza criolla"

“Hasta a la guerra nos vamos cantando, pero a la hora de pagar impuestos, todo el mundo se echa a llorar”, dice un refrán, que no estoy muy seguro de quién lo acuñó, pero es lo que sucede en cualquier parte del mundo, y especialmente, en Paraguay.

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La negativa de tributar en nuestro país tiene diversos orígenes, que creo que no son más que excusas: el contrabando, la informalidad, la defraudación fiscal, la evasión y, sobre todo, la tristemente célebre "viveza criolla", que siempre busca la "mejor manera" de eludir el “golpe”.

Esto ha ocurrido desde siempre, y el caso del Impuesto a la Renta Personal (IRP) no ha sido la excepción, y cuyo "trabajo de parto" comenzó allá por el año 2004, pero no ha concluido hasta ahora. Es más, a esta altura del tiempo el tema sigue en la incertidumbre, a la que siempre se suman los años "eminentemente político-electorales.

A mediados del 2010, visitó nuestro país el Prof. Dr. Finn Erling Kydland, Premio Nobel de Economía 2004, quien en una reunión con empresarios locales señaló que el Impuesto a la Renta Personal "es insustituible" en países como el Paraguay, donde los gastos públicos descansan sobre los tributos indirectos que impactan con mayor fuerza en los ciudadanos de menores recursos.

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Ante la afirmación de un presente en aquel evento, de que el IRP sería económica y hasta moralmente dañino para toda la sociedad, el Dr. Kydland insistió: "Es cierto que no es el mejor impuesto desde ciertas perspectivas. Algunos sostienen que los impuestos al consumo son más efectivos, pero la dificultad que presentan estos es que son "muy regresivos"; es decir, impactan en mayor medida en las personas de un nivel pobre que a las que tienen un nivel económico alto".

Sobre el punto, remarcó que es difícil encontrar otro mecanismo que pueda compensar ese aspecto negativo; o sea, la regresividad de los impuestos indirectos, como, por ejemplo, el IVA a los alimentos, que "afecta más al pobre que al rico", aunque se recaude más en total, ya que la evasión en este tipo de impuestos suele ser menor.

De acuerdo a datos de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET), los contribuyentes de este impuesto vienen presentando desde el año 2013 sus respectivas declaraciones juradas. El primer año lo hicieron un total de 15.000 contribuyentes, de los cuales los que pagaron efectivamente algo de IRP fueron alrededor de 8.000 (50%), mientras que 7.000 declararon cero y no pagaron nada. Ese comportamiento fue igual durante los años siguientes.

El año pasado, el Poder Ejecutivo promulgó el nuevo decreto reglamentario de la ley, no sin virulentas críticas, que derogó el anterior, emitido en el 2012 durante el gobierno del liberal Federico Franco. Se armó una verdadera "revuelta", ya que la Administración Tributaria, en base a toda la información que fue obteniendo, verificó la complicada situación de algunos "contribuyentes".

La SET estima que en el tercer año de vigencia del IRP, la normativa se convirtió en un verdadero despropósito, porque la ley dice una cosa y el anterior decreto reglamentario disponía otra cosa.

En cuanto a lo que se puede deducir y qué no, la directora del Gabinete de la Viceministerio, Abog. Liz del Padre, explicó que, por ejemplo, las inversiones relacionadas a la actividad gravada están exoneradas. "O sea, si yo soy un médico que presto servicios profesionales estoy gravado por el IRP, pero si invierto para hacer un nuevo consultorio, eso es totalmente deducible, porque esa inversión uso para generar más renta que va a estar gravada por Renta Personal".

Agregó que la ley también establece que cuando un contribuyente realiza inversiones que no tiene esos propósitos, como las personales o de familiares a cargo, solamente es deducible cuando se relacionan a conceptos tales como viviendas, lo que está estatuido claramente en el artículo 13, de la ley.

Aclaró que si uno hace inversiones en acciones, la Ley del 2012, que modificó el IRP, establece que es deducible solo hasta el 15% de los ingresos brutos. "Además, la ley no admite cualquier tipo de acción, sino solamente aquellas realizadas en SAECAS (Sociedades Anónimas Emisoras de Capital Abierto). Esto siempre debió ser así”, recalcó.

Consultada qué es lo que se detectó en las últimas revisiones, Del Padre afirmó que la gente, en vez de deducir solamente el 15%, lo hacía incluso por más del 100%, aún cuando la ley también fija que es deducible solamente hasta el monto de los ingresos gravados (salarios, en el caso de los asalariados), que no se daba con la gente de mayor nivel de ingresos.

En ese sentido, comentó que una persona que en el 2015 tenía ingresos de G. 100.000 millones (ver gráficos), pagó cero de impuestos, porque es "muy probable" que haya "invertido toda su plata" (supuestamente) en la compra de cualquier tipo de acciones, deduciendo el 100%.

Requerida acerca de cómo es que el fisco no se pudo dar cuenta a tiempo de esta situación absolutamente irregular, explicó: "La liquidación de los impuestos es autodeclarativa. Nosotros tenemos 750.000 contribuyentes que hacen el mismo procedimiento, llenan el formulario y lo presentan como declaración jurada de que lo que está allí es cierto".

Añadió que al fisco no les posible controlar a todos de una vez, razón por la cual ha establecido un mecanismo denominado "perfil de riesgos del contribuyente" que le otorga ciertos elementos para saber sobre cuál contribuyente ejercer mayor control.

De acuerdo a los datos oficiales, el IRP tiene 52.850 contribuyentes registados, al 31 de julio de 2017, y representa apenas el 1,2% de las recaudaciones fiscales totales. "O sea, si nosotros queremos recaudar realmente, tenemos que focalizarnos en la gente que más nos puede aportar. Eso es lo que hizo esta administración durante los primeros tiempos, por eso saltaron los casos de las "megaevasiones 1, 2 y 3", expresó.

Acotó que, paralelamente, han venido haciendo el seguimiento de la gente que fue declarando ya su IRP, para ver qué es lo que está pasando con ellos, por qué su participación en las recaudaciones era tan baja. "Este seguimiento nos permitió en el año 2015 detectar este tipo de comportamiento que nos llamó la atención y comenzamos a trabajar en la nueva reglamentación", recordó.

Afirmó que, si bien la ley establece la deducción de muchas cosas, el decreto del 2012 extendió todavía más esa posibilidad, razón por la cual la SET peleó, de alguna forma, para que se promulgue el actual decreto y se puedan corregir las falencias de modo a sujetarse a lo que la ley dice.

Por otro lado, señaló que el decreto reglamentario también establece que el contribuyente puede deducir solo hasta el 20% de su renta neta imponible para donaciones. “Si uno quiere regalar más su plata, nadie le puede decir nada, solamente que no va a poder deducir en su IRP. Sin embargo, en virtud del reglamento anterior, muchos declaraban que regalaron el 80% de su plata y dedujo eso como donación. Y eso está muy mal, primero porque no creo que haya alguien que regale el 80% de su plata y, segundo, porque la ley permite que se puede deducir solo hasta el 20%", aseveró.

Al señalársele que estas deducciones serían como una defraudación fiscal, la funcionaria contestó: “Es justamente una suerte de fraude, pero en algunos casos se hicieron por 'ayudas' que daba la propia reglamentación, que la gente interpretó de manera más extensiva, o la redacción no era tan clara que la gente podía interpretarla de esa forma”.

Recordó igualmente que a comienzos de este año, la Administración Tributaria había anunciado que a partir de julio se iba a controlar a los contribuyentes del IRP, y quienes tienen este tipo de situaciones lo deben corregir voluntariamente, antes que el fisco le inicie el proceso de fiscalización, cuyos resultados pueden llegar a multas de hasta el 300% del impuesto defraudado, y al pago total del tributo evadido.

Consultada cuándo se tendrán los resultados de la reglamentación vigente, la funcionaria afirmó que en marzo del 2018 se tendrán los primeros frutos. Recordó que el nuevo reglamento iba a regir ya desde el 2016, porque el IRP nace recién al cierre del ejercicio fiscal, pero debido a "todas las vicisitudes" de público conocimiento (oposición del sector privado), empezó a regir recién desde enero del presente ejercicio.

Todo esto nos da la pauta de cuan lejos estamos de generar en el Paraguay la ansiada conciencia tributaria. Es decir, que todos podamos entender y aceptar que cualquier país organizado necesita contar con recursos públicos para poder financiar diversas cuestiones, por ejemplo, en las áreas de salud, educación, seguridad, y de infraestructuras ni hablar.

Hay quizás miles de razones para quejarse contra el fisco, de que aún no logra hacer mejor trabajo en ampliar la base de contribuyentes (hay demasiados que nada aportan), o en mejorar la administración de los recursos que la ciudadanía le otorga.

Sin embargo, estos argumentos no pueden ser siempre utilizados como excusa válida, de parte de los "formales", para no pagar impuestos, para pagar menos o para oponerse siempre a cualquier medida que busque mejorar la gestión tributaria.

Digo esto por una sencilla razón: Si los que más pueden solo están dispuestos "a hacer hasta lo imposible" para no aportar (como ha venido sucediendo con el IRP), entonces preparémonos todos a vivir en un país que se volverá cada vez más peligroso y caótico, en donde los que pueden van a estar condenados a vivir en sus respectivos búnqueres, con alta y costosa seguridad privada, pero sin quejarse de nada.

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