Ludopatía: silenciosa destrucción tras el juego

Apostar puede resultar divertido y más de uno lo ha hecho. Pero, ¿qué ocurre cuando la cuestión se sale de las manos y el juego se convierte en una adicción incontrolable? La ludopatía es un trastorno real y en Paraguay hay un sitio donde encontrar ayuda.

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Flor tiene más de 50 años, y un hijo que ronda los 30. Normalmente un hijo de esa edad ya es absolutamente independiente e incluso se encarga de sus padres, pero no es el caso de Juan.

Juan cayó en las redes de la ludopatía, y esta enfermedad, conocida como la adicción sin sustancia, lo ha llevado a cometer actos que hicieron sufrir mucho a su familia. Desde robar dinero, hasta escaparse de la casa por meses, pasando por estafar a personas y vender electrodomésticos de sus padres.

Pero, el joven no cayó en esta adicción de la noche a la mañana. Fue un proceso que inició casi imperceptiblemente, en su adolescencia.

Su madre recuerda que pasaba horas jugando a los jueguitos electrónicos, y, cuando ella le decía que ya era hora de bañarse o almorzar para ir al colegio, hacer que obedezca era toda una batalla.

“Ya voy, ya en seguida. Paso de nivel y ya”. Y así, poco a poco, la comida, las duchas y los estudios dejaron de ser prioridad, para dar paso a una absoluta dedicación al juego.

Afortunadamente la historia de Juan terminó bien. Su madre, humilde trabajadora doméstica, buscó ayuda en sicólogos, siquiatras e incluso en los países vecinos, pidiendo orientación sobre qué hacer con su hijo. Tuvo que escuchar muchos “no” e incontables “tu hijo no tiene cura”, hasta que un día, una de sus patronas le recomendó visitar la organización liderada por la hermana Regina, en la Fundación San Rafael.

Así empezó el camino de la salvación. Aunque, claro, no fue nada fácil.

Se las arreglaba para escaparse del trabajo y asistir a las reuniones. Al comienzo, no había la más mínima posibilidad de que su hijo accediera a acompañarla. Pero con su asistencia bastó para aprender todo lo necesario acerca de esta problemática y comenzar a influir positivamente en la vida de su hijo.

Para Rosa, su mayor aliada fue su fe. No se dio por vencida y en unos meses, logró que su hijo la acompañara a las reuniones.

“Dije que no iba a descansar hasta no encontrar ayuda”, dice la heroica madre, al tiempo de contarnos que hoy, su hijo es una persona dedicada al trabajo.

Pero, si hay algo que Flor quiere transmitir a otras personas que estén viviendo lo mismo que ella, es esta consigna: “Solo por hoy no voy a jugar”.

“El ayer ya no existe y mañana no sabemos qué puede pasar, pero solo por hoy nos proponemos no jugar”, nos dice Flor, incluyéndose como si también sufriera la adicción. Y es que, explica, es fundamental el involucramiento incondicional de la familia.

Su historia es muy parecida a la de muchas otras personas, que quizá aún no han encontrado ayuda.

La adicción al juego, también conocida como ludopatía o juego patológico, es un desorden adictivo caracterizado por una conducta descontrolada en relación al juego, que puede ser de azar, electrónico o de cualquier otra índole.

La inversión de tiempo, dinero y energía que gasta la persona en el juego determina el grado de adicción que va teniendo, que, como toda adicción, aumenta con el tiempo. La negación es muy común y la persona está convencida de que, aunque esta vez pierda, la siguiente va a ganar mucho más.

Muchos padres, en su desesperación, recurren incluso a los golpes para tratar de disciplinar a los hijos, pero Flor, así como muchas otras madres, entendió que de nada sirve llegar a estos extremos.

“La única cura es la espiritual, y esa la encontré de la mano de la hermana Regina, en la Fundación San Rafael”, contó.

En contacto con nuestro medio, la hermana Regina Sian, luchadora voluntaria contra las adicciones desde hace 40 años, explicó que es muy común que las personas no consideren al juego como una adicción, y tarden años en percatarse de que necesitan tratamiento. Sin embargo, la religiosa afirmó que la ludopatía puede ser incluso mucho peor que la adicción a una sustancia ilícita, por la compulsión que impulsa al paciente a seguir jugando hasta ganar.

¿Cómo inicia un problema así?

-La compulsión inicia cuando el pensamiento está tan enfocado en el juego que la persona se olvida hasta de comer. Antes eran solo las figuritas, o el casino. Ahora tenemos numerosos juegos en internet y en los celulares, pero la compulsión de ganar siempre es la misma.

¿Cuál es el punto límite entre una persona que juega sanamente y otra que ya tiene un problema?

-La diferencia radica en que la persona que está enferma ya no juega simplemente para divertirse, sino busca ganar. Está convencida de que siempre va a ganar.

No busca divertirse, sino ganar.

¿La ludopatía es una patología sicológica?

-Es una enfermedad sicológica por la obsesión, es física, por la convulsión, y es espiritual, porque la persona se enoja con Dios, cree que todas las personas están contra él. Además es emocional, porque las emociones rigen su vida.

¿Cuál es la manera de ayudar a las personas involucradas en esta adicción?

-En el grupo de ayuda de la Fundación San Rafael hay una metodología que emplean los jugadores anónimos para dejar de jugar, en la que están involucradas las familias.

¿Cuáles son las peores consecuencias a las que llega la persona involucrada en la ludopatía?

-La persona comienza jugando por dinero, y cuando ya no tiene dinero para apostar, empeña cualquier objeto material que tenga, el reloj, el coche.

¿Qué sucede si la persona se niega rotundamente recibir ayuda?

-Es muy probable que la persona se niegue a recibir ayuda al principio, pero recomiendo a las familias seguir insistiendo, seguir asistiendo sin falta a las reuniones, aunque el afectado no los quiera acompañar. Tarde o temprano, la persona va a ver el cambio en la conducta de ese ser querido y poco a poco va a entender que hay un lugar donde puede reencausar su vida.

Hay algunos signos de alarma que se deben tener en cuenta para detectar si una persona está en manos de una adicción. A continuación, le mostramos algunos indicadores.

Para recibir el diagnóstico, el individuo debe cumplir al menos cinco de los siguientes síntomas:

-Preocupación: La persona tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la fantasía.

Tolerancia: Como en el caso de la tolerancia a las drogas, la persona requiere apuestas mayores o más frecuentes para experimentar la misma emoción.

Abstinencia: Inquietud o irritabilidad cuando intenta dejar o reducir el juego.

Evasión. La persona juega para mejorar su estado de ánimo o evadirse de los problemas.

Revancha. Cuando pierde una apuesta, la persona intenta recuperar lo perdido con más juego.

Mentiras. El sujeto intenta ocultar la cantidad de dinero que destina al juego mintiendo a su familia, amigos o incluso a su terapeuta.

Pérdida del control. La persona intenta reducir el juego, pero sin éxito.

Actos ilegales. La persona llega a violar la ley para conseguir dinero para el juego.

Arriesga relaciones. La persona continúa jugando a pesar de que ello suponga arriesgar o perder una relación o empleo.

Pide prestado. La persona recurre a la familia, amigos o a terceros para conseguir dinero a fin de seguir jugando.

Quienes deseen buscar ayuda para afrontar la ludopatía, o quienes sean familiares de alguna persona que necesita ayuda, pueden acercarse a la iglesia San Rafael, del padre Aldo Trento (Cruz del Chaco 1.645 casi esquina Alfredo Seiferheld). Las reuniones son los martes y viernes. Para más información llamar al (021) 613 513 o a la propia hermana Regina, que atiende personalmente en el (0981) 87-14-68.

Regina explica que no existe un tiempo estimado en el que la persona puede curarse de esta adicción, porque las emociones rigen todos los días de tu vida.

“Nadie está completamente recuperado. Es una lucha de cada día. Y, después de que aprendés a frenar tus impulsos, estás listo para devolver lo que recibiste a otra persona que lo necesita”, expresa la religiosa.

Finalmente, la hermana Regina brindó a los lectores una serie de pasos prácticos que deben seguir quienes deseen ser libres de la adicción.

-El primer paso es aceptar que tenés un problema

-Hacer una lista con todos tus defectos de carácter y trabajarlos. Evitar recurrir a los juegos como una respuesta a emociones como el enojo, la frustración.

-Hacer una lista de todas las personas a quienes dañaste con tus actitudes y buscar el perdón.

-Llevar el mensaje a otro jugador que está sufriendo como habías estado sufriendo.

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