Latam y Gol negocian auxilio en Brasil para evitar quiebra ante la pandemia

SAN PABLO. Las tres principales aerolíneas brasileñas -Azul, Gol y Latam- buscan fórmulas para evitar la quiebra y negocian un auxilio con el Gobierno ante la gravedad de la crisis del coronavirus, la cual ha obligado a importantes compañías de Latinoamérica a acogerse a procesos de reestructuración.

Un avión de Latam estacionado en el aeropuerto internacional de Santiago de Chile.
Un avión de Latam estacionado en el aeropuerto internacional de Santiago de Chile.MARTIN BERNETTI

El banco de fomento brasileño, el estatal BNDES, inició recientemente una negociación con Azul, Gol y la filial brasileña de Latam para la concesión de una línea de crédito que evite que las tres compañías tengan el mismo destino que Avianca Brasil, declarada en bancarrota el año pasado.

Según la propuesta, se espera que cada empresa aérea pueda recibir hasta 2.000 millones de reales (unos 378 millones de dólares) en recursos, una oferta que prevé la participación de instituciones financieras privadas y otros agentes de mercado.

La filial brasileña de Latam manifestó su interés en la propuesta presentada por el BNDES, pero precisó que las partes no llegaron todavía a un acuerdo y siguen en negociación, en un momento delicado para la matriz. El mayor grupo de transporte aéreo de Latinoamérica se acogió el martes a la ley de quiebras en Estados Unidos ante el impacto del coronavirus, pero no incluyó en el proceso a sus filiales de Argentina, Paraguay y Brasil, donde sigue en conversaciones con el banco de fomento.

Mostradores de atención al público de Latam, en el aeropuerto internacional Benito Juárez, en la ciudad de México.

“La empresa espera cerrar las negociaciones en breve y cree en soluciones que atiendan a todos, pero que respeten las características de cada compañía”, subrayó en un comunicado enviado a Efe la empresa, que no tiene sede en Brasil ni acciones negociadas en la bolsa de Sao Paulo.

En la búsqueda por una salida a la crisis, Latam también inició este miércoles una nueva negociación con los sindicatos para reducir el número de funcionarios de la compañía, que cuenta actualmente con cerca de 21.000 empleados, y espera reducir hasta un 40 % su flota hasta finales de año, según explicó el director ejecutivo de la empresa, Jerome Cadier, en declaraciones a medios locales.

Por su parte, Gol, líder en el mercado doméstico, recalcó que la confirmación de las conversaciones con el banco de fomento “no representan la aceptación de los términos propuestos por el BNDES y por el sindicato de bancos, los cuales serán objeto de discusiones y negociaciones entre las partes ” a lo largo de la semana. Azul declinó realizar algún tipo de comentario y precisó que “continúa en conversaciones y negociaciones sobre la propuesta del Gobierno”.

En ese escenario, la agencia de calificación de riesgo Fitch resaltó recientemente la importancia de las negociaciones de las aerolíneas con el BNDES, en medio de la “incertidumbre elevada sobre la magnitud y la duración de la erosión de flujo de caja durante los próximos 12 meses”. “Esta entrada de efectivo es una consideración crediticia clave en este momento y cualquier retraso importante o el no llegar a un acuerdo podría dar lugar a acciones de calificación adicionales”, señaló Fitch, que la semana pasada ya rebajó la nota de Latam, Gol y Azul.

Un futuro inciero

Al igual que en otros países del mundo, el sector aéreo brasileño ha sido uno de los que más ha sentido la presión asfixiante de la crisis del COVID-19, con una caída del 92 % en el tráfico doméstico y del 100 % en el internacional, de acuerdo con la Asociación Brasileña de Empresas Aéreas (Abear).

La pandemia ha obligado al sector a revisar las optimistas proyecciones con las que contaba a comienzos de año, que preveían un crecimiento de entre el 6 y el 9 % en términos de demanda, y ha conducido a las compañías a un futuro incierto. “Es imposible hacer proyecciones, quien las esté haciendo es futurología”, señaló a Efe el presidente de Abear, Eduardo Sanovicz.

Pese a las dificultades y desafíos, Sanovicz destacó que el sector entró en la crisis del coronavirus con una “ buena musculatura” fortalecida tras la salida de Avianca, pero precisó que su recuperación dependerá de una conjunción de factores. “Existen diferentes variables, como el cambio, el precio del queroseno, la estructura económica y cómo va a estar a disponibilidad de los pasajeros”, opinó.

El Gobierno brasileño ha encendido las alertas tras el pedido de recuperación judicial de Latam, pero confía en que la línea de crédito negociada junto al Gobierno pueda dar un respiro para las empresas. “Estoy seguro de que esa línea de crédito va a ser fundamental, un paso más en la ayuda gubernamental a las compañías de aviación”, señaló la víspera el ministro de Infraestructura de Brasil, Tarcisio Gomes de Freitas.

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