Dictadura china ensalza su “defensa de los derechos humanos”

El desarrollo socioeconómico en Xinjiang y en el Tíbet constituye un “vívido ejemplo” de los progresos de China en el ámbito de los derechos humanos, dijo Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores del régimen totalitario comunista que rige en el país, mientras mantiene campos de concentraciónen la primera región citada, y la segunda es una de las zonas con mayores denuncias de violaciones a los derechos fundamentales.

Imagen de archivo de una campo de concentración comunista en la zona de Xinjiang, en China, cuyo régimen los llama eufemísticamente "campos de reeducación".
Imagen de archivo de una campo de concentración comunista en la zona de Xinjiang, en China, cuyo régimen los llama eufemísticamente "campos de reeducación".GREG BAKER

Unas declaraciones que llegan en un contexto de crecientes críticas occidentales del trato que Pekín da a los uigures de la región de Xinjiang, en el noroeste del país.

Wang Yi debía hablar más tarde ante el Consejo de derechos humanos de la ONU, por videoconferencia.

Según estudios de institutos estadounidenses y australianos, al menos un millón de uigures fueron internados en campos de concentración de Xinjiang, y algunos fueron sometidos a “trabajos forzados” o a una “esterilización forzada”.

Unas acusaciones que China niega rotundamente, asegurando que los “campos” son “centros de formación profesional” para alejar a la población del extremismo religioso y del separatismo.

“Creemos que los derechos a la subsistencia y al desarrollo son derechos humanos fundamentales de una importancia primordial”, declaró el lunes Wang Yi durante un foro dedicado a las relaciones entre China y Estados Unidos, en Pekín.

“Hemos eliminado la extrema pobreza por primera vez (...) Lugares habitados por minorías étnicas, como Xinjiang y el Tíbet, son ejemplos vívidos de los progresos de China en el ámbito de los derechos humanos”, sostuvo el ministro del régimen.

Según el Wang, en sesenta años, el PIB per cápita de Xinjiang se ha multiplicado casi por 40 y la esperanza de vida aumentó de los 30 a los 72 años.

No obstante, más allá de que las cifras de un repunte económico puedan ser ciertas, o no, las investigaciones de defensores de derechos humanos constatan la existencia de una represión sistemática, asesinatos, esterilizaciones, y privación de la libertad de millones de seres humanos.

En cuanto al Tíbet (suroeste), el gobierno afirma que protege la libertad de culto y que ha modernizado la región y hecho aumentar la esperanza de vida.

No obstante, los defensores de derechos humanos acusan al régimen comunista chino de reprimir la religión, la cultura y cualquier tentativa de autodeterminación de los tibetanos.

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