Los niveles de contaminantes tóxicos aumentan en el delfín franciscana

Barcelona (España), 14 jun (EFE).- La concentración de contaminantes ha aumentado en el delfín franciscana, una de las especies más amenazadas del mundo, según revelan los resultados de un estudio del español Grupo de Investigación de Grandes Vertebrados Marinos de la Universitat de Barcelona (UB) y del Institut de Recerca de la Biodiversitat de la UB (IRBio).

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Según ha informado la UB en un comunicado, los resultados del estudio, que revela la huella de la contaminación en restos óseos de franciscanas del estuario de Río de la Plata, muestran que los niveles de cromo, cobre, hierro y níquel han aumentado durante el período de 1953 hasta 2015 "en las poblaciones del cetáceo más amenazado del océano Atlántico suroccidental".

La concentración de metales potencialmente tóxicos es cada vez más elevada en la población del delfín franciscano o delfín del Plata (Pontoporia blainvillei), un pequeño delfín endémico en grave peligro de extinción que sólo se encuentra en la parte baja de ríos y las costas de Argentina, Uruguay y Brasil.

Así lo constata el trabajo dirigido por un equipo de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio) que se ha publicado en la revista Science of The Total Environment.

De los contaminantes vertidos al estuario del Río de la Plata, "preocupan en especial los elementos traza, como ciertos metales pesados que pueden ser altamente tóxicos para la fauna marina e, indirectamente, para los humanos", ha detallado el primer autor del artículo y miembro del Grupo de Investigación de Grandes Vertebrados Marinos, Odei García-Garin.

Y añade que los compuestos contaminantes como los bifenilos policlorados, los pesticidas, los hidrocarburos, los plastificantes o algunos metales "pueden ser disruptores endocrinos, cancerígenos, o bien causar efectos reproductivos adversos u osteoporosis, entre otros problemas".

Este delfín se considera el cetáceo más amenazado del océano Atlántico suroccidental, y su población ha mermado debido a las capturas accidentales que se aceleraron a mediados del siglo XX por la pesca artesanal de tiburones para extraer de ellos vitamina A.

En la actualidad, el futuro de la especie está todavía en peligro por la pesca accidental —que cada año causa entre 1.200 y 1.800 delfines muertos, sobre todo juveniles— y por la degradación progresiva del medio natural a causa del impacto del tráfico marítimo, el turismo y la contaminación ambiental.