Expertos Ramsar valorarán degradación de lagos Uru Uru y Poopó en Bolivia

La Paz, 15 sep (EFE).- Un equipo de expertos de la Secretaría de la Convención Ramsar llegará a Bolivia para constatar el daño ambiental en dos de los lagos más grandes de Bolivia afectados por la contaminación, la merma de sus afluentes por la acción humana y el cambio climático, entre otras causas.

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La visita que se efectuará entre el 20 y el 24 de septiembre tiene previsto "un análisis técnico de su degradación con miras a realizar un informe con recomendaciones concretas al Estado boliviano" orientado a la "recuperación" de los ecosistemas pertenecientes a los lagos Uru Uru y Poopó, se señaló este miércoles en un comunicado de organizaciones ambientalistas.

La visita de esta comisión perteneciente a la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional responde a una solicitud de comunidades y organizaciones ambientalistas que en 2019 remitieron a esa instancia información "sobre el estado" de ambos lagos además de solicitar "asistencia técnica" y que ha sido canalizada por el Gobierno boliviano.

A juicio de Claudia Velarde, abogada de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), este tipo de misiones son útiles "para tener asesoramiento especializado e independiente orientado a la preservación de los humedales".

Justamente a mediados de 2002 los lagos Uru Uru y Poopó, situados en el departamento altiplánico de Oruro, fueron designados como parte de un humedal de importancia internacional a más de 3.600 de altitud ya que su ecosistema albergaba unas 76 especies de aves, especies endémicas además de dar sustento por medio de la pesca y la agricultura a culturas prehispánicas.

No obstante, este año se ha conocido el efecto de la contaminación en el lago Uru Uru, situado a pocos kilómetros de la ciudad de Oruro, por la acumulación de cientos de metros plásticos y basura a lo que se suma al desemboque de aguas contaminadas que han afectado la actividad pesquera en el lugar.

Ante esto se han realizado campañas de limpieza con el apoyo de entidades estatales y voluntarios mientras se espera que se implementen medidas estructurales para la preservación de este espejo de agua que se originó por el desborde del río Desaguadero a mediados del siglo XX.

La situación es más dramática en el lago Poopó, el segundo más grande de Bolivia que llegó a tener 5 metros de profundidad y una superficie de 2.500 kilómetros cuadrados, ahora convertido en un lago estacional ya que la mayor parte del año está prácticamente seco.

Expertos y activistas coinciden en que varias de las razones por las que el Poopó se ha secado es por el desvío de sus afluentes para tareas mineras o de agricultura, la sedimentación y contaminación además del rigor del cambio climático, por lo que sería muy difícil revertir ese estado.

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