Empujón final de Ruto y Odinga a la caza del voto en las elecciones de Kenia

Pedro AlonsoNairobi, 6 ago (EFE).- El vicepresidente de Kenia, William Ruto, y su gran rival en la pugna por la Presidencia, el ex primer ministro Raila Odinga, cerraron este sábado la campaña para las reñidas elecciones generales del próximo martes, a la que dieron un empujón final con mítines multitudinarios.

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Ruto (55 años) y Odinga (77), líder de la oposición, son los candidatos favoritos para suceder al presidente, Uhuru Kenyatta, en el poder desde 2013, quien cumple su segundo y último mandato de cinco años.

El sucesor de Kenyatta se convertirá en el quinto presidente desde que este país -potencia de África oriental y socio estratégico de Occidente- se independizó del Reino Unido en 1963.

Unos 22,1 millones de votantes registrados tienen la llave de la State House, residencia oficial del jefe del Estado; aunque el 9 de agosto eligen también a su Parlamento, así como a los gobernadores y las asambleas legislativas de los condados.

Tras meses frenéticos en busca del voto por todos los rincones del Kenia, Ruto y Odinga hicieron hoy, día de clausura oficial de la campaña, un último llamamiento para persuadir al electorado en sendos actos en Nairobi.

RUTO Y ODINGA, UNA LUCHA ENTRE "BUSCAVIUDAS" Y "DINASTÍAS"

El vicepresidente cautivó a sus incondicionales en el Estadio Nacional de Nyayo (capacidad para 30.000 personas), mientras el ex primer ministro se dirigió a sus seguidores en el Estadio de Kasarani (60.000 personas).

"Hoy somos testigos de la victoria. Vamos a tener una nación que no dejará a ningún keniano atrás", afirmó Ruto, líder de la coalición Kenya Kwanza (Kenia Primero, en suajili), ante una enfervorizada marea de personas con camisetas amarillas, color distintivo de su partido, la Alianza Democrática Unida (UDA).

Aunque parezca mentira, el vicepresidente no cuenta con el aval de su jefe, Kenyatta, que apoya a Odinga desde 2018, cuando zanjaron sus diferencias políticas con un simbólico apretón de manos.

Desde entonces, Ruto se autoproclama el "buscavidas en jefe", en alusión a sus raíces humildes (pese a ser hoy un millonario político con una fortuna de dudosa procedencia) y en apelación a las clases más pobres del país, donde un 36 por ciento de la población vive con menos de 1,90 dólares al día, según el Banco Mundial.

Así, el vicepresidente plantea una batalla entre "buscavidas" y "dinastías", en referencia a las familias de Kenyatta y Odinga, que dieron a Kenia su primer presidente y vicepresidente, respectivamente.

"Vamos a reducir el coste de la vida", enfatizó hoy Ruto, que defiende una "economía de abajo a arriba" para ayudar a los desfavorecidos, entre ellos los jóvenes como David Kamau, asfixiados por el desempleo y la inflación sobrevenida tras la pandemia de covid-19 y la guerra en Ucrania.

"Soy un vendedor y apoyo a Ruto. Necesito un cambio para este país, una mejora del empleo", comentó a Efe Kamau en el Estadio Nacional de Nyayo ante una mesa en la que vendía carretillas amarillas en miniatura, un símbolo de la campaña del vicepresidente.

Kasarani también fue una fiesta para Odinga, quien llegó en un convoy arropado por miles de simpatizantes con ensordecedores silbatos y vuvuzelas.

Tras deleitar a la multitud con tímidos bailes, el líder de la coalición Azimio La Umoja (Aspiración a la Unidad, en suajili) afirmó que "la batalla es más dura cuando la victoria está más cerca" y abogó por "mantener la lucha" votando el martes.

"No nos postulamos para ganar unas elecciones, sino para construir una Kenia de esperanza y oportunidades, con una democracia y una economía mundial prósperas", subrayó el ex primer ministro ante un estadio abarrotado y salpicado de gorras y camisetas azules, el color característico de esa alianza de partidos.

"Le daré la mano a mis rivales si gano y si no", aseguró Odinga, quien opta a la Presidencia por quinta vez y, en tres elecciones anteriores, alegó ser víctima de fraude electoral.

LA SOMBRA DE LA VIOLENCIA ELECTORAL

"Baba" (Padre, en suajili), como afectuosamente llaman a Odinga sus partidarios, encabeza las encuestas, pero sin la mayoría absoluta indispensable para evitar una segunda vuelta.

Si aciertan los sondeos, Kenia celebrará por primera vez una segunda ronda de comicios presidenciales.

Esta votación también marca un hito histórico porque ninguno de los cuatro candidatos a la Presidencia (junto a Ruto y Odinga compiten los abogados George Wajackoyah y David Mwaure, pero sin opción de triunfo) pertenece a la mayoritaria etnia kikuyu, de la que han salido tres de los cuatro jefes de Estado del país.

Dividida en grandes bloques electorales basados en grupos étnicos, Kenia ha sufrido violencia interétnica en anteriores elecciones, especialmente tras los comicios de 2007, cuando murieron más de 1.100 personas, uno de los capítulos más oscuros de su historia.

La campaña ha transcurrido en relativa calma, pero la Policía desplegará el día de la votación 150.000 agentes para velar por la seguridad y la comunidad internacional ha pedido comicios pacíficos.

Ese es el deseo también de la joven Florence Achieng Omollo, oriunda de la ciudad de Kisumu (oeste), bastión de Odinga.

"En este país necesitamos paz. No queremos violencia", comentó hoy Omollo a Efe en Kasarani, al soplar con fuerza una vuvuzela y hacer una predicción: "'Baba' va a ganar estas elecciones.

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