El rezo tendrá lugar en el puerto capitalino, donde se originó la deflagración de cientos de toneladas de nitrato de amonio, que llevaban seis años almacenadas allí sin medidas de protección, y donde aún permanecen unos enormes silos a medio derrumbar considerados "el testigo silencioso" de la tragedia.
Así lo llaman desde la Asociación de Familiares de las Víctimas, que piden su conservación a la vez que demandan la conclusión de la investigación judicial iniciada hace cinco años para esclarecer las causas de lo ocurrido.
La pesquisa ha sido obstaculizada repetidamente por ex altos cargos y políticos sospechosos de negligencia en el caso, lo que llevó a que estuviera suspendida casi ininterrumpidamente durante más de tres años, entre finales de 2021 y comienzos de este año, cuando fue nombrado un nuevo fiscal general.
En 2023, el juez investigador, Tarek Bitar, había tratado de reactivar el proceso, solo para acabar siendo objeto de una denuncia por parte del entonces fiscal Ghassan Oueidat, uno de los acusados por la tragedia.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
De este modo, Beirut sigue aguardando el desenlace de la pesquisa y los consecuentes castigos para los culpables de una de las explosiones no nucleares más grandes de la historia.
La onda expansiva devastó barrios enteros de la capital libanesa y afectó principalmente a las zonas cristianas de su mitad oriental, las más cercanas al recinto portuario donde estaba almacenado el nitrato de amonio, mientras que los barrios más alejados quedaron parcialmente parapetados tras los silos.
Un lustro más tarde, la ciudad ha sido mayormente reconstruida, pero aún se duele de las heridas invisibles de la catástrofe.
