En una rueda de prensa virtual que recogen este miércoles medios nigerianos, Anderson afirmó que los militares fueron enviados a Nigeria tras reunirse el pasado octubre en Roma, en el foro del Proceso se Áqaba, con el presidente del país africano, Bola Ahmed Tinubu, y coincidir en la necesidad de colaborar para combatir el terrorismo.
"En esa reunión, me reuní con el presidente Tinubu. Intercambiamos ideas y coincidimos en la necesidad de trabajar juntos para avanzar en la región. Esto ha llevado a una mayor colaboración entre nuestras naciones, incluyendo un pequeño equipo estadounidense que aporta capacidades únicas de Estados Unidos para complementar lo que Nigeria ha estado haciendo durante varios años", reveló el general.
"Y creo que hemos tenido allí algún avance realmente bueno, positivo", agregó el jefe de AFRICOM en la rueda de prensa celebrada este martes, sin detallar la fecha del despliegue ni el número de militares enviados a Nigeria.
El anuncio del despliegue se produjo después de que AFRICOM informara el pasado 13 de enero de que EE.UU. ha suministrado material militar a Nigeria tras los ataques aéreos conjuntos del pasado diciembre contra el EI en el noroeste del país africano.
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Los bombardeos aéreos de Nigeria respaldados por Estados Unidos ocurrieron, según el Gobierno nigeriano, en la madrugada del pasado 26 de diciembre, impactaron en dos campamentos vinculados al EI en el bosque de Bauni (noroeste) y golpearon a combatientes extranjeros procedentes del Sahel.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado la víspera que su país lanzó un ataque "poderoso y mortal" contra el EI en Nigeria.
Según el Pentágono, los ataques requirieron el lanzamiento de una decena de misiles Tomahawk desde un navío de la Armada estadounidense desplegado en el Golfo de Guinea, y provocaron "múltiples" víctimas en el estado de Sokoto, cerca de la frontera con Níger.
El pasado noviembre, Trump denunció, sin aportar pruebas, una supuesta "masacre" de cristianos en Nigeria, anunció la designación del país como "de especial preocupación" (categoría reservada para las naciones implicadas en "graves violaciones de la libertad religiosa") y amenazó con una posible intervención militar.
El Gobierno nigeriano tomó nota entonces de esas declaraciones, pero afirmó que "no reflejan la realidad sobre el terreno".
El noreste de Nigeria sufre ataques del grupo yihadista Boko Haram desde 2009, una violencia que empeoró a partir de 2016 con el surgimiento de su escisión, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP).
Ambos grupos pretenden imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.
Boko Haram y el ISWAP han matado a más de 35.000 personas -muchas de ellas musulmanas- y han causado unos 2,7 millones de desplazados internos, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos oficiales.
