Tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por EE.UU. el 3 de enero, el gobierno de Donald Trump acabó con el suministro de petroleo de ese país a Cuba.
Además, Trump declaró en una orden presidencial a Cuba la semana pasada como una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional y anunció aranceles a los países que le suministren petróleo.
Cuba precisa importar dos tercios de sus necesidades energéticas. En los últimos días se han empezado a sentir en la isla las consecuencias de la escasez de combustible, con un aumento de los apagones y largas colas para repostar en las gasolineras.
