"Creemos que es importante involucrar a los países relevantes, incluidos Estados Unidos, Rusia y China, y trabajaremos en estrecha colaboración con Estados Unidos para instar a los países relevantes a tomar parte" en los esfuerzos de desarme, aseguró el viceportavoz gubernamental japonés Kei Sato en una rueda de prensa.
Sato destacó también que Japón, "como único país que ha sido atacado con bombas atómicas en una guerra", promoverá esfuerzos "realistas y prácticos" para lograr un mundo sin armas nucleares.
El Tratado START III, o Nuevo START, entre Rusia y Estados Unidos, en vigor desde febrero de 2011, buscaba limitar el número de armas nucleares estratégicas a un máximo de 1.550 cabezas nucleares, 700 misiles balísticos y 800 sistemas de lanzamiento para cada una de las dos potencias, en tierra, mar o aire.
Su expiración este jueves, después de la negativa de Washington a negociar un reemplazo que no incluya a China, deja al mundo sin un sistema de control de armamento nuclear por primera vez desde 1972, cuando la Unión Soviética y EE.UU. firmaron el tratado SALT.
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En una rueda de prensa convocada con motivo del fin del Nuevo START, la organización antinuclear japonesa Nihon Hidankyo, ganadora del Nobel de la Paz en 2024, alertó de que "existe un temor creciente a que la carrera armamentista no se controle y se acelere aún más", en palabras de su secretario general, Jiro Hamasumi
"Si las cosas siguen como están, tengo la sensación de que realmente estallará una guerra nuclear y la humanidad será destruida", dijo por su parte el copresidente del grupo, Terumi Tanaka, en declaraciones recogidas por la cadena de televisión japonesa NHK.
El Nuevo START fue el último gran acuerdo bilateral de control de armas nucleares entre Washington y Moscú y su expiración deja sin vigencia el principal instrumento que regulaba sus arsenales estratégicos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus asesores creen que el pacto debe ser sustituido por un documento nuevo que incluya también a China, dado su creciente inventario de armas atómicas y la progresiva sofisticación de sus tecnologías relacionadas.
El Kremlin, por su parte, ha indicado estar abierto a mantener negociaciones sobre estabilidad estratégica una vez expirase el START III, pero ya advirtió a Trump de que firmar un nuevo tratado será un proceso "largo y difícil".
Mientras, los críticos del pacto recuerdan que Putin ya suspendió la aplicación del acuerdo, aunque no llegó a denunciarlo, el 21 de febrero de 2023, debido al apoyo militar de Estados Unidos a Ucrania.
Por ello, en realidad, los especialistas occidentales no pueden inspeccionar las instalaciones rusas desde hace casi dos años, justo cuando Moscú ha desplegado armas nucleares tácticas en Bielorrusia, que ha habilitado los viejos silos soviéticos.
Además, aducen sus detractores, Rusia ha realizado ensayos con armamento de nueva generación que no está limitado por el START III.
Es el caso del sumergible atómico no tripulado Poseidón; del misil de crucero de largo alcance con propulsión nuclear Burevéstnik, y del misil balístico hipersónico Oréshnik, empleado ya en Ucrania.
