El presidente de Serbia llega a China para afianzar la "amistad férrea" con Pekín

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Pekín, 24 may (EFE).- El presidente serbio, Aleksandar Vucic, llegó este domingo a China para una visita oficial de cinco días que busca estrechar los lazos con el gigante asiático y durante la que se verá con su homólogo chino, Xi Jinping, entre otras actividades.

Vucic, que permanecerá hasta el próximo día 28 en el país asiático, declaró antes de iniciar el viaje que consideraba la visita como una oportunidad para consolidar la "amistad férrea" y la cooperación mutuamente beneficiosa entre Serbia y China, una alianza que en los últimos años se ha traducido en la concesión, sin licitación previa, de grandes obras a empresas chinas.

En un artículo de opinión publicado este domingo por el diario hongkonés South China Morning Post, el mandatario serbio defiende que "Europa no debe aproximarse a China con miedo y sospecha, sino con confianza y una disposición seria de cooperar" y que la amistad entre su país y Pekín "no va en contra de nadie y no es ni exclusiva ni ideológica", sino que se basa en "la soberanía y los resultados prácticos".

"Serbia puede ayudar a tender puentes entre Europa y China" es el título de la tribuna, en la que Vucic asegura que su país ha optado por el "camino de la apertura", que su asociación con China "trae beneficios concretos a los ciudadanos de a pie, trabajadores y familias y que Serbia ha sido pionera en Europa con un tipo de alianza "a la vez práctica y mutuamente beneficiosa".

Los medios oficiales del gigante asiático destacan asimismo este domingo que Serbia es el primer país europeo que se ha comprometido a "construir una comunidad con un futuro compartido para la nueva era" con China, y que la cooperación bilateral ha crecido exponencialmente en años recientes.

El Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA), un laboratorio de ideas con sede en Washington, estima el valor de los proyectos serbio-chinos en hasta 7.000 millones de euros.

Ninguno de esos contratos pasó por una licitación pública, lo que implica que los proyectos vinculados a China eluden en la práctica la Ley de Contratación Pública, amparándose en un acuerdo marco bilateral en materia de infraestructuras que se puso en marcha formalmente en 2009.

Entre esas obras estaba también la renovación de la estación ferroviaria de Novi Sad, al norte de Belgrado, donde en noviembre de 2024 colapsó una marquesina, matando a 16 personas, lo que desencadenó una ola de protestas contra la corrupción en Serbia.

Serbia considera a China un importante socio porque Pekín no reconoce la independencia de Kosovo, la antigua provincia serbia de mayoría albanesa que se independizó en 2008.

Belgrado respalda la postura oficial china sobre Taiwán, que China considera parte de su territorio.