Libia: Caos en Trípoli, combates continúan

TRÍPOLI. Trípoli, la capital libia, está aún sumida en el caos, con los rebeldes controlando el 80 por ciento de la ciudad pero todavía combatiendo con bolsones de resistencia leales al régimen del coronel Muamar el Gadafi.

Los opositores controlan toda la zona costera de la ciudad, y donde en un tiempo se levantaba el cuartel general de la temible Brigada 32 de Jamis Gadafi, hijo de Muamar, hoy solo hay desechos en llamas, que esparcen por el área un olor acre de muerte.

Entre los leales a Gadafi denuncian los rebeldes, hay muchos mercenarios, la mayoría de los países africanos Chad y Mali, pero también de lugares tan lejanos como Ucrania.

"Hoy capturamos a doce ucranianos, los mercenarios son la mayoría", contó uno de los oficiales rebeldes.

Los opositores afirman estar haciendo una operación de "limpieza" de la capital para liberarla de los últimos focos de resistencia.

"Quedan pocos libios que apoyen a Gadafi y tienen muy pocos comandantes militares, porque la mayoría se rindió", agregó el miliciano rebelde.

En el sur de la ciudad los soldados pro-Gadafi, desesperados, adoptaron tácticas guerrilleras.

Las zonas donde se concentra la resistencia oficialista son las del área comercial, en el centro de la ciudad, y en torno al complejo de barracas Bab al-Aziziya de Gadafi, donde según algunas versiones se esconde el coronel.

"Son unos pocos cientos, casi todos extranjeros", explica otro combatiente rebelde, mientras junto a centenares de compañeros descansa a la sombra de un árbol.

Pero en la gran ciudad nadie puede fiarse de nadie: algunos combatientes pro-Gadafi se hacen pasar por rebeldes, para luego abrir fuego contra civiles, incluidos los periodistas que cubren los acontecimientos.

Otros, heridos, declaran en el hospital donde los atienden que son  "combatientes por la libertad", cuando hasta ser abatidos luchaban con las fuerzas de Gadafi.

Diferente es la atmósfera en la ciudad de Zawiah, donde esta mañana mujeres y niños opositores festejaban al son de las bocinas de sus automóviles, junto a milicianos que los acompañaban con rifles AK47.
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