Presidente de Ucrania jura su cargo y anuncia disolución del Parlamento

KIEV. El hasta ahora actor Volodimir Zelenski anunció este lunes la disolución del Parlamento tras ser investido presidente en busca de una mayoría que le sea favorable, para un mandato cuya prioridad será calmar el conflicto con los separatistas.

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“Disuelvo el Parlamento”, lanzó ante los diputados y las delegaciones internacionales reunidas en el Parlamento de Kiev para su investidura, pese a las dudas jurídicas sobre sus potestades en el proceso de convocatoria de elecciones anticipadas.

Antes, Zelenski había fijado su prioridad: “Nuestra primera tarea es conseguir un alto el fuego en Dombás”, refiriéndose a la región oriental controlada por separatistas prorrusos.

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En respuesta, el primer ministro ucraniano Volodimir Groisman, en el cargo desde hace tres años, anunció el lunes por la noche su renuncia, argumentando desacuerdos con el nuevo presidente.

“Considero que, por su declaración, asume toda su responsabilidad frente a las amenazas” contra el país, declaró Groisman.

Para los observadores políticos, su decisión, que aún debe ser aprobada por el Parlamento, le permitirá llevar adelante con más libertad su campaña legislativa posicionándose como adversario de Zelenski.

Zelenski ya había interpretado el papel de presidente, pero para hacer reír. En una serie de televisión - “Servidor del pueblo” -, encarnaba a un profesor de historia elegido inesperadamente jefe de Estado.

Esta vez, un mes después de lograr una aplastante victoria en las urnas sobre su antecesor Petro Poroshenko, Zelenski, de 41 años, se convirtió en el presidente postsoviético más joven de Ucrania.

Su discurso de investidura fue seguido muy de cerca en busca de pistas sobre los planes para su mandato, de los que se supo muy poco en una campaña que capitalizó la desilusión pública con el “establishment” político y en la que prometió “romper el sistema”.

Hace apenas unos meses, la idea de que Zelenski fuera presidente de verdad parecía imposible.

Cuando el actor y comediante anunció su candidatura el 31 de diciembre, pocos la tomaron en serio, pero después de una campaña sin precedentes que se llevó a cabo en gran parte en las redes sociales, obtuvo más del 73% de los votos en la segunda vuelta del 21 de abril, derrotando a Poroshenko.

Su predecesor fue elegido hace cinco años con una ola de apoyo público tras un levantamiento prooccidental y condujo Ucrania en tiempos excepcionalmente difíciles tras la anexión de Crimea por parte de Rusia y el estallido de un conflicto armado con separatistas respaldados por Moscú que ha causado ya unos 13.000 muertos.

Poroshenko evitó el colapso total y lanzó una serie de reformas clave, pero fue ampliamente criticado por no mejorar el nivel de vida de los ucranianos ni luchar eficazmente contra la corrupción generalizada.

Zelenski ha prometido continuar con el rumbo prooccidental del país, pero sus críticos se preguntan cómo afrontará los enormes desafíos del conflicto separatista y los problemas económicos actuales.

El líder de una de las autoproclamadas repúblicas separatistas de la región industrial ucraniana de Dombás, Denis Pushilin, dijo el viernes a la agencia rusa RIA Novosti que estaba “listo para el diálogo” con las nuevas autoridades de Kiev, “naturalmente teniendo en cuenta los intereses de Dombás”.

Sin embargo, condenó lo que calificó de “destructivas” declaraciones del equipo de Zelenski y acusó a Kiev de “bloquear el proceso de paz”, que lleva mucho tiempo estancado.

Zelenski no tiene mayoría en el parlamento actual. Fijar una fecha para su toma de posesión necesitó semanas de negociaciones y Zelenski acabó desesperado y tildando a los legisladores de “ladronzuelos”.

“El país necesita cambios y reformas fundamentales”, dijo el equipo del presidente electo en una declaración el viernes. “Esta es la demanda del pueblo ucraniano. Y para eso, necesitamos un Parlamento que funcione”.

El nuevo presidente tendrá que ocuparse inmediatamente de una serie de temas internacionales delicados que le darán una idea de los retos que se avecinan.

Tres días después de su elección, el Kremlin anunció que iba a facilitar el proceso para que aquellos que vivían en las regiones separatistas orientales obtuvieran la ciudadanía rusa.

Muchos observadores en Kiev vieron esto como un desafío de Moscú a Zelenski, quien condenó enérgicamente la medida.

Por otro lado, en un signo de posibles tensiones entre Kiev y Washington, el aliado clave de Ucrania contra Moscú, el abogado personal del presidente estadounidense Donald Trump, Rudy Giuliani, canceló este mes una visita a Kiev, alegando que Zelenski está “rodeado de gente que es enemiga del presidente” de Estados Unidos.

La febril situación política llevó a un legislador, Sergui Visotski, a advertirle a Zelenski de que la toma de posesión “no es el final de sus aventuras, es sólo el comienzo”.

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