Cambiar el paradigma político

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Se impone cambiar el paradigma político que hace tiempo impera en la sociedad, donde el Estado se ha vuelto el patrón y socio obligado de la ciudadanía, para sostener a una casta política que tiene más privilegios que la corte de Luis XVI. La casta que ha hecho una alianza estratégica con grupos cartelizados, con la consiguiente concentración de la riqueza en muy pocas manos; la desaparición del libre mercado al aparecer monopolios y lobbys; el desmadre de la corrupción e inseguridad; la desnaturalización de la función social del Estado en sus competencias de seguridad, justicia, salud y educación.

La realidad está muy lejos que aquellos ideales de “libertad, igualdad y fraternidad” principios con que se derrocó la monarquía; es decir que aquellos “revolucionarios” en breve tiempo se convirtieron en los nuevos monarcas sin corona; y como estos principios remiten a logias masónicas, que son las que vienen desde hace siglos manipulando la política.

Creo ya es tiempo de cambiar; ya que la libertad cada día está más cercenada, tanto en el mundo liberal como en el socialista; la igualdad se confunde con el populismo; la fraternidad solo la viven en los intereses corporativos, mientras que en la sociedad se predica y fomenta el individualismo o la sociedad de masas sin cerebro.

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Por empezar, el tema impositivo, ¿a quién cree que más beneficia los altos impuestos, las altas tasas de IVA, ganancias, ingresos brutos, etc., e impuestos que se superponen unos a otros? Si usted cree que beneficia a los que menos tienen y el impuesto lo pagan los ricos está totalmente equivocado. ¿Sabe a quiénes más benefician?, a los que más tienen y a expertos mafiosos que gracias a estos altos impuestos pueden evadir y ganar fabulosas sumas.

El caso López en la Argentina y su defraudación al fisco, que jamás pudo hacerlo sin la complicidad de las autoridades que debían controlarlo, a las que nada se les escapa ni siquiera un ticket por una fotocopia; este personaje retuvo impuestos para su propio beneficio, unos 3.000 millones de dólares de promedio por lo menos. Y el caso López es un caso testigo, y si se quiere es el pato de la boda, porque no creo haya sido el único y solitario beneficiario del “sistema” o “mecanismo“; probablemente deben haber unos cuantos lopecitos, quizá menos groseros que este o con más fuertes padrinos que no los mencionan, o tal vez hayan blanqueado silenciosamente su deuda para no ser molestados, por supuesto con fuertes descuentos. Pero ese blanqueo en un mundo inflacionario igual les permite a estos fabulosas ganancias con los altos impuestos.

Pero hay otras formas de estafar al fisco que se ponen en práctica cuanto más alto es el impuesto: declaraciones de gastos de las empresas, como ser viajes en primera, publicidad, compras, inversiones, sobrefacturación, gastos particulares cargados a la empresa, etc., todo lo que pueda ser deducible; de manera que si los grandes agentes de recaudación retienen un millón lo más probable es que le llegue al fisco, luego de las deducciones, la mitad o menos. Los que crean estas leyes fiscales lo saben, la tienen clara.

Y noten que no sería lo mismo para las grandes empresas que si en vez de retener o pagar el 21% de IVA (con derecho a devolución) retuvieran solo un 10%, aquí tendrían poco margen de maniobra. Es así que entiendo se impone el cambio de paradigma quitándole los privilegios a la clase política: eliminación de jubilaciones extraordinarias sin aporte; choferes, reducción de los fabulosos sueldos, eliminación completa de los fueros de impunidad, etc.; con la consiguiente baja impositiva. Estas propuestas son las que deberíamos escuchar de los candidatos en los próximos comicios.

Así es que cuando el mundo liberal o progre hable de subir o inventar impuestos, ya sabe a quiénes buscan beneficiar: a la degenerada realeza política y a sus socios, la corrupta clase empresaria.

Rafael Luis Franco

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