La batalla por la República se librará en el Congreso 2018-2023

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A mi mejor entender, el objetivo de Cartes y Lugo es dominar el Congreso para conseguir una Constituyente a su medida y así cocinar una Constitución que permita la reelección presidencial indefinida, recorte los poderes del Congreso y aumente los poderes del Ejecutivo. Es un proyecto autoritario y absolutista.

Lugo acompañará este proyecto desde el Congreso. Por eso, en estas elecciones, la conformación del Parlamento es mucho más importante que quien ocupe la presidencia. Nuestro peor escenario sería tener un presidente y un Congreso sometidos –ambos– a Cartes. Por este motivo es fundamental entender cuáles son los escenarios posibles en cuanto a la conformación del Congreso 2018-2023.

Cuando el TSJE publique la lista oficial de candidatos, debemos empezar a estudiar diferentes modelos posibles para que nuestro voto sea eficiente. Tenemos tres grandes enemigos: 1) los puestos comprados en las listas sábanas; 2) el sistema D’Hont y 3) ninguno de los partidos pequeños tiene por sí solo los 23 candidatos que constituyen una mayoría simple en el Senado ni los 41 para Diputados.

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¿Qué sabemos? Sabemos que hay un total de 4.315.390 electores registrados. Sabemos que en 2013 hubo una participación de casi el 70%. Sabemos que en las internas de diciembre de 2017 votaron 1.054.551 colorados y unos 500.000 liberales. Supongamos que Lugo tenga 100.000 seguidores. Eso significa que hay 1.300.000 votos independientes que se deben colocar de la manera más eficiente para que entren al Congreso los candidatos decentes no sometidos al proyecto hegemónico cartista.

Tenemos que analizar y deducir con mucho cuidado quiénes son los candidatos al Senado y a Diputados que no están siendo financiados por Cartes y luego crear modelos posibles. El objetivo es averiguar cuántos votos necesita cada partido chu’i de bien para meter a sus senadores y diputados en el Congreso. ¿Por qué? Porque si esparcimos el voto opositor o si le damos a un partido más votos de los candidatos que tiene, las listas de la ANR y del PLRA tendrán mayoría simple y coparán el Congreso... y ya conocemos a los próceres que las integran. Por ejemplo, ¿cómo estaría conformado un Senado con un 30% de voto colorado, un 20% de voto liberal, un 5% de voto FG, un 15% de voto al partido X, un 5% al partido Y, etc.

Tomemos el caso del PDP: necesitamos 23 senadores no cartistas, pero el PDP tiene solo 5 candidatos al Senado, creo. Entonces, debemos calcular cuántos votos debemos dar al PDP para meter a esos 5 y luego calcular cuántos votos necesitamos para respaldar al siguiente partido chu’i de bien para que ellos a su vez metan a sus 3 o 4 candidatos; y así sucesivamente.

Tenemos que hacer una suerte de ingeniería electoral, porque de lo contrario tendremos un Congreso dominado por la Triple Alianza: Cartes-Lugo-Llano.

Yo sé que el voto es secreto y personal, pero si queremos que nuestro voto cuente y sea eficaz, debemos organizarnos y sobre todo informarnos... y ese dato puede ser el resultado de una investigación que hagan coordinadamente, justamente, los susodichos partidos políticos chu’i decentes que queremos llevar al Congreso.

Olivia González

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