¿Qué hacer cuando nuestro perro o gato nos da alergia?

Salir de paseo con el perro o relajarse en el sofá con el ronroneo del gato: para muchas personas, estos son momentos de gran disfrute. Pero, ¿qué pasa cuando algún miembro de la familia desarrolla una alergia? Pues se produce un gran problema en casa.

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Esa persona en cuestión sufrirá ataques de estornudos, tendrá problemas para respirar y le llorarán los ojos. ”Desde el punto de vista médico, lo mejor en ese caso es que el animal abandone el hogar”, dice Anja Schwalfenberg, de la Asociación Alemana de Alergia y Asma. Una alergia no tratada puede conducir a asma crónico.

Y aún cuando el animal deje la casa, los problemas pueden no desparecer. “Sobre todo los alérgenos de los gatos flotan durante mucho tiempo en el ambiente”, explica la experta.

Por eso, una vez el animal ya no está en casa, hay que lavar varias veces la ropa de cama, aspirar las alfombras e incluso en ocasiones hay que instalar un depurador de aire.

En el pasado se pensaba que era el pelaje de los animales el que generaba los alérgenos. Ahora se sabe que solo los transporta.

Los alérgenos de los animales se encuentran en:

  • la saliva,
  • la orina,
  • los excrementos y
  • la caspa.

Sobre todo los de la saliva son los que dan problemas porque perros y gatos se lamen mucho el pelo los extienden por todo el cuerpo. Cuando se los acaricia, pasan a las manos o la ropa de los dueños.

¿Qué hacer, si a pesar de todo, no queremos separarnos de la mascota que nos causa alergia?

No obstante hay alérgicos que no pueden separarse de sus animales. Muchos se decantan por mantener al perro o al gato pese a los problemas que sufren. ”Quien se quede con su animal pese a sufrir alergia, tendrá que evitar entrar en contacto con los alérgenos todo lo posible”, dice Kirsten Jung, alergóloga.

Para ello, la doctora recomienda tomar varias medidas. “El animal debe estar, si es posible, al aire libre”, indica. Si no hay forma, deberá tener vetado el dormitorio. ”Habrá que pasar el aspirador con mucha frecuencia y también ventilar”, aconseja Jung.

Además, es recomendable en estos casos bañar a los gatos una vez a la semana, incluso aunque no les guste. Eso reduce de manera efectiva la concentración de alérgenos.

Y pese a todas estas medidas, es posible que llegue un momento en el que los alérgicos no puedan estar ya más tiempo conviviendo con el animal.

Evamarie König, que trabaja en un albergue de animales, advierte sobre la decisión a tomar. ”Como el número de alérgicos va en aumento en muchos lugares, cada vez se entregan más animales a los albergues”, dice.

Antes de tomar esa decisión, hay que pensar en amigos de confianza o familiares en los que confiemos y a los que les gusten los animales porque es posible que quieran quedarse con el nuestro.

Los expertos, no obstante, recomiendan siempre asegurarse de que uno no es alérgico antes de llevar un perro o un gato a casa. Así se evitan problemas, tanto las personas que pueden ser alérgicas como los propios animales.

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