Luqueño facturaba por jugadores, pero el dinero iba a empresario brasileño

Documentos del propio Sportivo Luqueño revelan que dirigentes leales al clan González Daher emitían facturas por transferencias de jugadores que nunca pertenecieron al club, pero el dinero no llegaba a las cuentas bancarias de la entidad. Un informe que está en poder de investigadores confirma que los fondos eran redireccionados a la empresa de Francisco “Paco” Casal.

Francisco “Paco” Casal, empresario brasileño radicado en Uruguay. A sus empresas iban los fondos desde Luqueño.
Francisco “Paco” Casal, empresario brasileño radicado en Uruguay. A sus empresas iban los fondos desde Luqueño.Archivo, ABC Color

El Sportivo Luqueño fue convertido en un “pasamanos” de dinero por los leales del clan González Daher que dirigen hace años y se niegan a dejar la institución.

El club emitía facturas por la transferencias de jugadores que apenas pisaron territorio paraguayo por algunas horas, pero el dinero era reenviado tal cual a cuentas de empresas del empresario Francisco “Paco” Casal, denunciado por supuestos sobornos y hasta amenazas de muerte en Uruguay.

La historia viene así.

Un complicado esquema

Felipe Avenatti pisó Paraguay por primera y única vez en 2017. Llegó el 3 de julio al país y se fue al día siguiente, el martes 4 de julio, según documentos oficiales de la Dirección de Migraciones.

Avenatti es un futbolista uruguayo que actualmente juega en el Standard Lieja, uno de los tres grandes equipos del fútbol belga.

No hay registro alguno de que el delantero uruguayo haya participado siquiera de una práctica con un equipo de Paraguay. Sin embargo, ese año el Bologna del fútbol italiano anunciaba su llegada desde un equipo de nuestro país: el Sportivo Luqueño.

Días después, el equipo italiano anunció la contratación de César Falletti, otro futbolista uruguayo que supuestamente pertenecía a los registros del Sportivo Luqueño. Falletti llegó al Paraguay el 2 de julio de 2017 y salió del territorio nacional el 4 de julio. Por ambos jugadores se habrían desembolsado más de US$ 8 millones.

Un informe emitido por la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Seprelad) que está en poder de Fiscalía revela que Luqueño fue utilizado apenas como un pasamanos del dinero.

Contratos de dos semanas

De acuerdo al informe, tanto Falletti como Avenatti firmaron un “contrato” con Luqueño el 3 de julio de 2017. Ese mismo día, el entonces presidente del club auriazul, Walter Gustavo Benítez, firmó un contrato de cesión de derechos con la empresa ONE MANAGMENT & MEDIA LLP, firma que declaraba domicilio en Londres, Reino Unido.

One Management es propiedad del empresario brasileño (país donde nació) Francisco “Paco” Casal, quien lleva décadas asentado en Uruguay.

Luqueño, a través de Benítez, entregó la totalidad de sus derechos económicos a la empresa de Casal.

De acuerdo al informe que consta en Fiscalía, la firma One Management estuvo en el centro de un escándalo en Argentina en abril de 2018. En esa época, el entonces subsecretario de la presidencia de la República Argentina, Valentín Díaz Gilligan, fue señalado por haber ocultado unos US$ 1,2 millones en la Banca Privada d’Andorra (BPA); sin embargo, el alto funcionario sostuvo que el dinero en realidad era de Casal.

Dinero se iba como llegaba

El informe técnico señala que Luqueño recibió hasta abril de 2019 un total de seis pagos por los pases de los jugadores uruguayos. Eso sí, el dinero no se quedaba en el club: era enviado a una cuenta en una casa de bolsa que no es identificada en el informe pero que tenía como cliente a One Management, la empresa de Casal.

El Bologna transfirió a Sportivo Luqueño por un valor total de 2.499.762 euros entre agosto de 2018 y abril de 2019. La institución auriazul transfirió a una casa de bolsa en Asunción un total de 1.473.389 dólares entre octubre de 2018 y abril del año pasado.

Los investigadores cuentan con un documento de intermediación firmado entre la casa de bolsa de Paraguay, la firma británica One Management y el brasileño Casal. Esto lleva a indicar que las transferencias realizadas por Luqueño a la casa de bolsa tendrían como beneficiario final a la firma del empresario.

Estos movimientos de dinero realizados por Luqueño, entonces dirigido por leales del clan González Daher, motivaron la emisión de Reportes de Operación Sospechosa, atendiendo que el mismo estaba operando con una casa de bolsa, fuera de las actividades normales de un club deportivo.

Triangulación y lavado

El informe técnico confirma lo que se sospechaba: los leales del clan González Daher utilizaron al Sportivo Luqueño para simular transferencias de jugadores y así justificar millonarios movimientos de dinero.

Según una denuncia presentada ante la Fiscalía por Richard Torres Insaurralde y José Leandro Villalba Baruja, aquel esquema se estaría usando para lavar dinero.

Aunque parezca muy complicado, el movimiento es bastante simple: hacen figurar a futbolistas en los registros del club para transferirlos y así justificar el ingreso de grandes sumas.

En el mundo del fútbol esto se conoce como triangulación. El diario La Nación de Argentina los describe como “maniobras en las que se inscriben jugadores en un club para que luego pasen a otros y así evadir, entre otros gastos, cargas tributarias”.

juan.lezcano@abc.com.py