Crean comedor comunitario para brindar almuerzo a unos 400 niños

Integrantes de la comisión vecinal de un asentamiento del barrio Boquerón 2 de Ciudad del Este habilitaron un comedor comunitario. En el lugar alimentan a unos 400 niños que debido a la suspensión de clases presenciales se quedaron sin el almuerzo escolar.

La elaboración de los alimentos está a cargo de seis mujeres del asentamiento Boquerón 2 de Ciudad del Este.
La elaboración de los alimentos está a cargo de seis mujeres del asentamiento Boquerón 2 de Ciudad del Este.

CIUDAD DEL ESTE. (Tereza Fretes Alonso, corresponsal). Con la suspensión de las clases presenciales en las escuelas, muchos niños que almorzaban en los locales escolares se quedaron sin alimentación en esta ciudad. En muchos lugares las ollas populares que se formaron desde el inicio de la pandemia del covid-19 pasaron a suplir esa necesidad, pero con el tiempo también se desactivaron.

A raíz de que muchos niños del asentamiento pasaban el día sin almorzar, en la comisión vecinal de un asentamiento del barrio Boquerón 2 y de la comisión Kuña Mbarete surgió la idea de crear un comedor comunitaria para paliar la necesidad. La comunidad está asentada en un predio de ocho hectáreas que era una antigua cantera municipal de la que se extrae piedra, en el borde del arroyo Amambay y al costado del Lago de la República.

Los vecinos comentaron que muchos niños asistían a la escuela cercana motivados por el almuerzo escolar, pero como por segundo año consecutivo las clases están suspendidas, se quedaron sin el beneficio.

El presidente de la comisión del asentamiento Boquerón 2, Antonio Fariña, dijo que muchos niños pasan el día entero sin comer, por lo que se armaron de coraje y sin muchos recursos iniciaron el proyecto. Construyeron una pequeña cocina, pero aún necesitan muebles y cubiertos; aceptan donaciones, incluso de utensilios usados.

Al inicio dijeron que harían el almuerzo una vez a la semana hasta conseguir más padrinos que ayuden con los ingredientes, pero debido a la gran necesidad decidieron cocinar lunes, miércoles y sábado.

“Somos guiados por la fe porque tenemos muy pocos padrinos colaboradores. Nos estamos ayudando entre todos los vecinos, es un trabajo arduo y sacrificado, pero tenemos fe de que no nos van a faltar insumos”, dijo.

Claudina Morínigo, integrante de la comisión Kuña Mbarete, relató que cuando terminaron las ollas populares muchos niños seguían concurriendo a las casas de las cocineras, por lo que conversaron entre vecinos y decidieron crear el comedor comunitario.

Cinco o seis mujeres se encargan de preparar los alimentos con apoyo de los varones de la comisión vecinal, explicó.

Las personas que desean colaborar pueden comunicarse con don Antonio Fariña al 0994 181549.

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