Trasplante de órganos: un 30% de pacientes en lista fallece al año esperando un corazón

Al año, un 30% de los pacientes cardiacos en lista de espera fallecen sin recibir el ansiado nuevo corazón. El país creció mucho en ablación y trasplante, pero urgen educación, fortalecer hospitales y seguridad financiera, para apuntalar el trabajo del INAT.

Durante el 2020 el INAT realizó 25 trasplantes de médula ósea a pesar de la crisis sanitaria causada por la pandemia del covid.
Durante el 2020 el INAT realizó 25 trasplantes de médula ósea a pesar de la crisis sanitaria causada por la pandemia del covid.Archivo, ABC Color

Actualmente en lista de espera por un trasplante de órganos hay diez pacientes cardiacos, incluidos niños y adultos. Además hay 58 pacientes renales y 6 personas que aguardan por un trasplante de hígado. Otros 176 pacientes oftalmológicos necesitan una córnea, según el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT).

Ayer fue el Día Nacional del Trasplante en homenaje al primer trasplante del corazón realizado en el país, en 1996. Sin embargo, alrededor de un 30% de los pacientes cardiacos en lista de espera, fallece todos los años aguardando un nuevo corazón, según el director del INAT, doctor Gustavo Melgarejo.

El médico cuenta que en Paraguay actualmente se realizan trasplantes renales y cardiacos en niños y adultos y trasplantes de hígado en adultos. Su sueño es llegar con esta última intervención también a los niños. Detalló que desde 2018 se lleva un registro de donantes, donaciones, motivos de las negativas y motivos de las contraindicaciones.

Melgarejo también destaca la aprobación de la Ley Anita en 2019, que además de disponer que toda persona de 18 años en adelante es donante salvo que declare su objeción, dio las herramientas para pagar los estudios pretrasplante y la búsqueda de donantes fuera del país, además de crear el primer registro nacional de donantes de células.

El profesional explica que hay mucho por avanzar en el área. Por un lado, señala que “urge que invirtamos en profesionales especializados”, pero también hay que trabajar en la educación de la población. Hay 400 personas que se declararon objetoras al trasplante y es usual que familiares de las personas fallecidas se opongan al procedimiento.

En el caso de la niña Nahiara, de 6 años, que conectada a un corazón artificial aguarda una oportunidad, cuatro posibles donantes no pudieron serlo por la negativa de los familiares.

Los mitos que impiden la donación de órganos

La desconfianza ante el diagnóstico de muerte encefálica es una de las razones expuestas por familiares de posibles donantes. Melgarejo asevera, empero, que para el INAT es muy importante corroborar fehacientemente la muerte cerebral. Entre otras pruebas se realiza un dopler trascraneal. Cuenta que en una ocasión salvaron la vida de un niño mediante este estudio.

La ignorancia del proceso y la idea del desfiguramiento del fallecido son otras barreras. El director del INAT afirma que esto último está prohibido por ley.

Igualmente es relevante que los hospitales tengan un buen control de infecciones. “Cuanto más infecciones hospitalarias tiene un hospital, menos chances de generar donantes”, asevera Melgarejo.

También insiste en la calidad de la atención médica. “La atención tiene que ser integral, hasta el guardia tiene que tratarle bien a la gente. Nadie se va a negar a ayudar cuando el sistema fue solidario contigo, pero es muy difícil cuando vos sentís que el sistema es agresivo”, afirma. “Nadie quiere que su familiar salga muerto del hospital. Nosotros tampoco; solo queremos que la gente viva, pero que la gente que por fatalidad fallece, sea solidaria con la gente que está en lista de espera”, añade.

El director del INAT también considera importante un presupuesto que garantice más cantidad de trasplantes.

“La gente no dimensiona lo que es la vida”

Gustavo Melgarejo contó que pese a que todos los mayores de edad sean donantes -según la Ley Anita- de cada cien, diez son los que podrían ser evaluados y solo unos tres tendrían la validación para convertirse en donantes, ya que depende mucho de las condiciones en que ocurra los fallecimientos.

Por esta razón, el médico resalta la relevancia de poder donar órganos y tejidos y se emociona al recordar casos en los que pacientes pudieron salir adelante. “La gente no entiende la dimensión de la vida; porque una enfermedad le puede tocar a cualquiera y un sistema de salud bueno no puede mirar si es rico, es pobre, negro o católico, no importa si es ateo, no tiene ninguna importancia”, señala.

Emocionado recuerda: “Apareció una chica que tiene un papá que es de San Pedro y necesitaba un trasplante de médula en el Hospital de Clínicas. Ella estaba desesperada porque no conseguía los insumos. Ella es hija única; su mamá falleció hace seis meses y su abuela está encamada. Y su papá tuvo que vender su tractor por la enfermedad. Y me motivó y empezamos a buscar y en marzo, se trasplantó”.

Sin compromiso, no habrá esperanza en pacientes

“A veces la gente mira como si fuera que a alguien se le va a priorizar, y yo nunca tuve ese pensamiento. Uno se siente muy bien cuando ayuda a alguien”, añade.

“Es muy frustrante cuando la gente se niega (a la donación), pero cuando uno sabe que es para un bien, tiene que perseverar, porque si no hay gente comprometida con esto, la gente va a perder esperanza. Cuando uno está enfermo, lo único que piensa es cómo salir de esa situación”, explica Melgarejo.

“Yo siempre me acuerdo de Eusebio, un trasplantado cardiaco que es el único que se pudo hacer en forma satisfactoria cuando yo estaba en IPS (Instituto de Previsión Social). Él dijo que lo único que quería era verle nacer a su hijo, porque su esposa estaba embarazada. Y Eusebio hasta ahora sigue vivo, en 2012 fue eso. A veces son las ganas de las personas, que tienen tal vez un objetivo superior, y eso a nosotros nos motiva”, relata.

“A veces me llaman algunos padres o personas por la situación de su hijo, familiar o amigo, y yo les escucho y trato de hacer contención, pero no puedo hacer diferencia. La donación no es solo por Nahiara, que necesita un corazón, sino por toda la gente que está en la lista de espera”, clama el profesional.

Bancos de huesos y de membrana amniótica

Por otro lado, el director destaca que en el país hay dos bancos de huesos, que ayudan, por ejemplo, a jóvenes que sufren accidentes de tránsito, y a personas con fracturas de cadera. También hay un banco de membrana amniótica, que se extrae de las placentas al momento del alumbramiento. En los últimos dos años se procesaron 82 placentas y fueron beneficiados 382 pacientes, incluyendo quemados, úlceras y casos de oftalmología.

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