Aquel 2 de abril en Paso Tuyá

Se cumple un año de la fatídica noche en la que Arlan Fick Bremm era secuestrado por los integrantes del grupo criminal autodenominado EPP. El joven fue liberado tras 267 días de terror.

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El 2 de abril de 2014 fue un día normal en la casa de los Fick; las labores cotidianas se cumplieron en la vivienda de Paso Tuyá, distrito de Azotey, departamento de Concepción. Ya se había cenado y mientras se departía en familia sucedió lo que sería la peor pesadilla: llegaron unos hombres extraños armados e irrumpieron en la casa.

Don Álcido Fick, como padre de familia, trató de proteger a los suyos, pero los disparos cortaron el silencio de la noche y a patadas abrieron la puerta de la vivienda. En cuestión de segundo todos ya fueron reducidos.

En ese momento, los hombres armados se presentaron como miembros del grupo criminal EPP y dijeron que iban a llevar secuestrado a Arlan. Neusa, una de las hijas de Álcido, logró hacer un pedido de auxilio a la Policía y denunció que eran víctimas de un asalto.

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Los secuestradores le exigieron a Arlan que junte unas pocas ropas, para luego ir a internarse en los montes, donde iba a pasar 267 días. Sin embargo, el pedido de auxilio llegó a destino y la ayuda estaba en camino.

Un vehículo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) llegó hasta la propiedad de los Fick y ahí se dio un encuentro mortal. Solo cuando estuvieron cara a cara, los uniformados se dieron cuenta que los que estaban en el sitio eran del EPP. Se dio el fuego cruzado entre ambos bandos.

Bernardo Bernal Maíz (20), alias “Coco”, uno de los nuevos jefes del EPP, conocido por dirigir algunos de los últimos y más sangrientos ataques de la banda criminal, cayó abatido aquella noche junto a Claudelino Silva Cáceres (22). También en ese lugar cayó muerto el vicesargento primero de Material Bélico, Hugo Monges (23).

En medio de la balacera Arlan fue tomado por sus captores y arrastrado hasta lo más profundo de los montes. Antes de huir, los criminales dejaron precisas instrucciones a los Fick de cómo y cuánto dinero debían pagar para volver a recuperar al menor con vida.

Quinientos mil dólares en efectivo y US$ 50.000 en una donación de víveres a una de las varias comunidades humildes de la zona fue la exigencia que pusieron los delincuentes a la familia Fick Bremm.

Mientras el gobierno hablaba de un éxito al haber abatido a dos miembros del EPP, negaban en todo momento que Arlan Fick hubiera sido secuestrado y señalaban que solo fue llevado de escudo humano por los secuestradores.

Sin embargo, los Fick -a diez días del secuestro- ya cumplieron con el pago del rescate y fue una de las hermanas de Arlan quien llevó el dinero, siguiendo instrucciones del EPP, hasta un camino vecinal de Azotey. Allí se encontró cara a cara con una de las secuestradoras, en medio de dos tambores. La mujer le dijo a la hermana de Arlan que mirase los tambores, que en ellos había explosivos, y que si intentaba hacer algo contra sus órdenes, los haría explotar.

La familia había realizado la repartija de víveres abiertamente, porque supuestamente era la exigencia para liberar a Arlan y luego se espero que cumplieran con la liberación del joven, que se postergaba día tras día sin explicación alguna.

Muchas versiones comenzaban a cobrar fuerza con el correr de las semanas y sin más noticias de los secuestradores. Como nunca hubo prueba de vida, se pensó lo peor. Manifestaciones en reclamo por la liberación de Arlan se dieron en todo el país. Hasta la madre de Osvaldo Villalba públicamente salió a pedir a su hijo que liberen al joven, pero no había señales.

Recién el 22 de octubre el EPP dio a conocer un video en el que se veía a Arlan y al suboficial de Policía Edelio Morínigo (quien sigue secuestrado) en buenas condiciones; esa era la prueba de vida que tanto se había esperado.

En el mensaje, Arlan decía que iba a ser puesto en libertad en breve, pero eso duró dos meses, ya que recién en diciembre fue liberado.

Arlan iba camino a constituirse en el secuestro más largo de los cometidos por el EPP. En medio de una gran incertidumbre se siguieron contado los días en que el joven no aparecía.

El día de la madre, del padre y hasta su propio cumpleaños los pasó el muchacho en poder de sus captores. Cuando la espera era ya insostenible y la familia Fick anunciaba que pasaron la peor Nochebuena, el 25 de diciembre, en plena Navidad, se dio la ansiada libertad.

Arlan fue liberado a las 20:30 aproximadamente en las cercanías de la vivienda de un colono brasileño, en el distrito de Yby Yaú, Concepción. De ahí en más se escribió otra historia y se cerró el círculo de terror, ansiedad y miedo que duró exactamente 267 días.

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