Al mundial de Brasil, pero por el área del EPP

Un grupo fanáticos de chilenos, este martes interrumpió su viaje rumbo a Brasil para presenciar el Mundial, en la ciudad paraguaya de Azote’y, departamento de Concepción, para almorzar, sin saber que habían irrumpido en una zona roja.

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Asombrados y extrañados por el aparatoso despliegue policial y militar, los hinchas trasandinos prácticamente ni terminaron de comer para huir del país, al ser informados que estaban atravesando por un área dominada por el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Hace una semana, Ángel Arenas, su hijo Claudio Arenas y los amigos de este, Mario Mateluna y Sebastián Pincheira, leyeron en la página web de la FIFA que aún quedaban disponibles las últimas entradas para el partido de Chile contra Australia, que se va a disputar este viernes en el estadio Arena Pantanal de la ciudad de Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso.

Ángel contó que, impulsados por el fanatismo hacia su selección, compraron los boletos por internet y emprendieron una aventura en un automóvil Subaru Impreza, desde su natal Quilpué, en la región del Valparaíso.

En la frontera entre Chile y Argentina, el único paso fronterizo habilitado actualmente, conocieron a otros dos grupos que también viajaban para el partido de debut de “la Roja” y juntos atravesaron toda Argentina hasta ingresar a territorio paraguayo, por Clorinda.

El segundo vehículo de la caravana, un Hyundai Elantra, está tripulado por la pareja compuesta por Pablo González Stuardo y Leslie Preuss Leblanc, quienes son originarios de Viña del Mar.

En tanto que en el tercer coche, un Citroën C-Elysée, viajan Marco Ernesto Bugueño Valdivia, Jacqueline Soto, Daniel Enrique Henriquez y Vanessa Carrasco Fuentes, quienes partieron de Santiago, capital de Chile.

Luego de más de 3.600 kilómetros de recorrido, esta siesta la caravana se detuvo en un parador de Azote’y, ciudad del departamento paraguayo de Concepción, a 385 kilómetros de la capital Asunción.

Extrañados por la cantidad de fusileros policiales y de los rigurosos controles en la zona, los chilenos se enteraron después de que habían parado justo en una zona sitiada por los organismos de seguridad desde hace más de dos meses por un secuestro.

La noticia asustó a los turistas, que luego de almorzar reanudaron el viaje hasta Pedro Juan Caballero, situada a 150 kilómetros de Azote’y, por donde finalmente cruzarían hacia el lado brasileño para llegar a tiempo a ver a su selección.

Entre algunas de las reflexiones que hicieron antes de partir, los chilenos mencionaron por ejemplo que les sorprendió la cantidad excesiva de lomadas en la ruta y los peligrosos cruces con caminos rurales. También resaltaron que, había sido, no solamente en Chile el precio de la nafta era exorbitante, entre otras cosas.

“Los policías nos contaron que estábamos en una zona roja y que debíamos apurarnos en salir de acá. Ya mismo nos vamos, pero ojalá que le liberen pronto a ese chico secuestrado”, dijo una de las mujeres que viajan al Mundial.

Finalmente, los trasandinos abandonaron territorio paraguayo, con la esperanza de ver ganar a su selección en su debut mundialista y de regresar felices a casa, después de haber recorrido en total casi 10.000 kilómetros y de gastar más de 3.000 dólares por vehículo durante toda la travesía.