Cabañeros: rostros tras la competencia ganadera

Se instalan en la Rural y sobre ellos recae toda la responsabilidad por el cuidado y bienestar de las razas que se exhiben en la Expo 2016. Mientras transcurre la feria, numerosas son sus vivencias y anécdotas. Los visitamos y compartieron sus historias.

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Francisco Gayoso tiene 18 años y entró a trabajar como cabañero de la estancia Coral Rodeo hace apenas un mes. Por lo tanto, esta es su primera experiencia en la expo feria.

A su cargo están tres ejemplares de la raza braford, un toro y dos vaquillas, una de las cuáles está preñada, por lo que los cuidados son más delicados. Si bien confiesa que se siente un poco ansioso, ya que es mucha la responsabilidad que recae sobre él, también se siente muy contento porque tiene un trabajo que le permite ayudar a su madre, que se encuentra en el distrito de Caapucú, departamento de Paraguarí.

¿Tu mamá no está preocupada por vos ahora que tenés este trabajo? Le consultamos, a lo que nos responde con una sonrisa tranquila. “No, ella sabe que estoy bien, y está feliz”.

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El miércoles es el gran día. Los animales que están a cargo de Francisco competirán y tiene esperanzas de ganar.

Mientras, Francisco, al igual que otros cabañeros, pasan sus días en la Asociación Rural del Paraguay, a la que deben considerar como su casa.

En el segundo piso, arriba del sitio donde se encuentran los stand de animales, Francisco y sus demás compañeros disponen de camas y duchas, para reponerse de la jornada laboral.

Cuenta que el trabajo no es muy pesado. Eso sí, deben levantarse muy temprano.

“Hoy me desperté a las 02:00, porque tenía que bañar a los animales. Eso demora mucho, y después hay que alimentarlos, y darles de beber. Después de eso ya es más tranquilo, solo hay que cuidarlos, estar pendientes de ellos", nos cuenta el joven trabajador.

Al momento de trasladarlos por el predio de la Rural, aseguran que los animales son muy mansos. No hacen daño a las criaturas. “A veces nomás se ponen nerviosos, cuando la persona que los cuida también está nerviosa, sienten, o cuando una persona los molesta, o les arroja algo, se alteran”.

Los mejores momentos de este trabajo, según nos cuenta Francisco, son las noches, en las que están más relajados, y se juntan a compartir una deliciosa cena. “El patrón nos cubre los gastos. Ya hice muchos amigos, los otros cuidadores. Da gusto este trabajo”, comparte el joven.

Antonio Recalde (33) es trabajador de la Cabaña Galileo, ubicada camino a la localidad de José Falcón, en el departamento de Presidente Hayes.

Tiene cinco animales a su cargo, de la raza Brafordy y Brahman.

Recalde nos cuenta que cuidar a animales de competencia es “como a una criatura. Cuesta mucho. En este trabajo no tenés fines de semana y vamos a nuestras casas solo cada 15 días. Es mucha responsabilidad”, relata.

Sin embargo, rescata el hecho de que sus patrones le pagan bien, y les cubren toda la alimentación, al menos durante los días de la expo feria.

Al consultarle como sobrellevan los largos días que pasa instalado en la sede de la ARP, aseguró que está más que acostumbrado. “Ya es como si estuviera encasa. Además, en la cabaña normalmente nos quedamos luego tiempo completo. Me gusta mi trabajo, por eso nomás estoy acá”, dice.

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