Caso similar al de la alemana, hace casi 8 años

En el año 2010, Kim Sang Woi sufrió una situación semejante a la alemana varada hace 4 días en Paraguay. La coreana llegó al aeropuerto Silvio Pettirossi para reunirse con un amigo de EE.UU. a quien conoció en Internet, sin embargo, este nunca apareció.

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La coreana Kim Sang Woi pisó suelo paraguayo cerca de las 12:00 del jueves 5 de agosto del año 2010, tras un vuelo desde Corea hasta el aeroparque de Córdoba (Argentina), donde hizo escala para llegar hasta nuestro país.

En aquel entonces, Kim tenía 30 años de edad y llegó a Paraguay con el único objetivo de conocer finalmente a su amigo de nacionalidad norteamericana que conoció a través de internet.

Los amigos habían pactado un encuentro a la medianoche del 6 de agosto en el interior del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi. Sin embargo, cuando el reloj marcó las 0:00, nadie se presentó. Llegó la mañana del viernes, y el amigo a distancia seguía sin aparecer.

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Ya al mediodía de ese 6 de agosto, los funcionarios del aeropuerto se percataron de que la estancia de la coreana se había extendido de manera llamativa, por lo que intentaron comunicarse, pero ella solo hablaba coreano y un inglés muy básico.

Por ese motivo, los empleados aeroportuarios solicitaron los servicios de un intérprete de la lengua natal de Sang Woi. La mujer explicó al intérprete que aguardaba la llegada de un amigo suyo y que por ello no había abandonado la terminal de aviación.

Asimismo, los funcionarios constataron que sus documentos estaban en regla y comunicaron a Kim con la Embajada de Corea, que mediante la intervención de sus enviados acordó con la mujer que esperaría la llegada del amigo virtual hasta las 15:00 de ese mismo día.

Cuando se cumplió lo establecido, Kim Sang Woi abandonó el aeropuerto Silvio Pettirossi, acompañó a los enviados de la Embajada coreana y, finalmente, días después regresó a su país.

Similar situación se presentó hace unos días con Heide Mareike Rachidi, alemana de 31 años de edad, quien viajó desde Alemania hasta nuestro país para casarse con un paraguayo que conoció en internet y con quien se comunicaba a través de la aplicación de mensajería Whatsapp.

Rachidi envió una suma alta de dinero al paraguayo, cuya identidad aún se desconoce, para que construyera una casa donde vivirían una vez casados. No obstante, todo fue una farsa, pues el paraguayo se desentendió de la relación y nunca apareció por el aeropuerto.

La alemana presuntamente trajo el dinero justo para el viaje y una vez que fue engañada no pudo regresar a su país de origen. Recorrió el aeropuerto en busca de alguna persona que la ayudara por casi tres días.

Así también, Rachidi no corrió la misma suerte que Kim Sang Woi: las autoridades de la terminal de aviación se percataron de la situación de la alemana solo tres días después de que haya pisado territorio nacional. Los funcionarios tamoco solicitaron la presencia de un traductor, ni cotejaron la documentación de Rachidi, quien tenía consigo una gran maleta y recorría las instalaciones del aeropuerto sin que nadie interviniera.

De acuerdo a lo mencionado por el administrador del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, Gerardo Gallardo, la mujer salió del predio del aeropuerto y visitó Asunción en busca de la Embajada de Alemania. Todo esto sin que se conociera su identidad y sus pertenencias fueran verificadas.

Finalmente, luego de tres días varada en nuestro país, los funcionarios aeroportuarios y de la Embajada alemana actuaron y definieron que la mujer será asistida en el Consulado y luego enviada de regreso a su país.

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