Cura de Limpio: 'Le abracé mucho' y 'le toqué'

El sacerdote Silvestre Olmedo, de Limpio, inicialmente aseguró que solo "le abracé mucho" a la joven que lo denunció por acoso, aunque posteriormente reconoció que le tocó el pecho, "pero no había ninguna intención de hacer algo".

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Esta mañana saltó a la luz un material de audio del momento en que representantes de la Pastoral Juvenil de la parroquia de Limpio le encararon al sacerdote por sus acciones y hasta le pidieron que renuncie debido a la gravedad del hecho denunciado por una joven integrante del grupo, que acusó al religioso de haberla manoseado.

En la conversación -desarrollada antes de que el hecho se diera a conocer públicamente- los compañeros de la víctima de acoso le reclamaron al párroco y le mencionaron que la joven afectada está conmocionada e inclusive estalló en llanto cuando decidió romper el silencio.

Olmedo inicialmente intentó desentenderse señalando que el “incidente” se produjo luego de que simplemente “le pedí hacer una nota, un pedido, no sé para qué era”. Posteriormente, los jóvenes le encararon directamente: “Usted le manoseó el pecho, eso está mal”, a lo que el hombre se limitó a responder:"Ha de ser, ha de ser", para seguidamente guardar silencio.

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Posteriormente, el grupo le insistió: “Solicitamos que se retire de manera pacífica para que no esté envuelto en un escándalo. Los jóvenes están decididos a hacer una manifestación por lo acaecido”, le advirtieron. Al verse acorralado por las acusaciones y los reclamos de los miembros de la Pastoral, el cura se limitó decir que "voy a pedir disculpas" y tratar de asegurar que solo le dio un “abrazo fuerte”.

En otro momento, los jóvenes le señalaron que no solo se trata de una joven, sino de varias que lo señalan por acoso. “Hay varias chicas que nos presentaron su caso pero por miedo al 'qué dirán' prefieren callarse”, le mencionaron.

El párroco insistía en su pedido de disculpas para tratar de calmar el ánimo del grupo, a lo que le respondieron que “creo que con una disculpa no se soluciona todo. Le pedimos encarecidamente que pueda rever su postura y pueda salir pacíficamente de la parroquia San José; no queremos salpicar a la Iglesia, porque esto va a ser un escándalo y nosotros estamos muy dolidos”, le insistieron.

En el audio posteriormente se escucha al sacerdote indicando que la víctima debió acercarse a él para dirimir el problema. Los jóvenes le respondieron que “ella se quedó muy atemorizada por lo que pasó, entró en shock, lloró 10 minutos...”. El grupo de la Pastoral Juvenil le cuestionó además que, tras el manoseo denunciado, el líder religioso volvió a encontrarse con la joven, ocasión en que le consultó: “Nde pochy piko (¿te enojaste?)”.

Luego de insistírsele en su dimisión, ya que “es grave que un papá guasu de la parroquia realice estas acciones”, Olmedo atinó a considerar que “tan grave no puede ser...”. “Usted lo toma así, pero usted tiene que saber que los jóvenes son muy sensibles y usted está afectando la integridad de la Iglesia”, le respondieron.

Los jóvenes le reafirmaron posteriormente que “nosotros como Pastoral no podemos seguir trabajando armoniosamente. Queremos una respuesta, podemos darle un tiempo para analizar, pero creo que ya este diciembre ya no queremos que estés con nosotros; nos urge, queremos trabajar de manera amistosa...”, agregaron.

Posteriormente, le comentaron que “hay personas que estuvieron trabajando con nosotros y por acoso de usted, ya sea verbal, por celular, mensajes o insinuaciones... Te lo estamos diciendo acá crudamente para solucionar esto, sin pelos...”.

Durante la conversación que mantuvo con los jóvenes, el párroco reconoció en un momento dado que manoseó a la joven que la denunció por acoso. “Sí, le toqué, sí, pero no había ninguna intención de... de alguna manera... hacer algo”, expresó.

Seguidamente, insistió en que solo “fue un abrazo”, a lo que los jóvenes le insistieron en que ya no pueden tenerlo oficiando misas en la parroquia ante esta situación. “Con qué rostro podremos ir a misa y mirarle a usted; vamos a tener miedo, porque una abominación fue lo que hizo, padre”, manifestaron.

El grupo de la Pastoral Juvenil le insistió en todo momento en que “le pedimos que tome esa decisión de marcharse por las buenas”. Ante la presión sobre su dimisión, el padre se limitó a señalar que “es una situación delicada”.

Los jóvenes le advirtieron sobre una gran movilización de varias parroquias y le reiteraron que “la decisión inteligente que puede tomar usted es irse por las buenas. No queremos hacer un escándalo, pero si la situación nos obliga, no hay nada que nos ataje; no queremos dejar esto en el oparei, no vamos a dejar esto en el oparei”, refirieron.

Ante la insistencia en cuanto a un compromiso de renuncia, el cura solo se limitó a asegurar que “voy a hablar con el arzobispo (Edmundo Valenzuela)”.

Finalmente, ante la resistencia del sacerdote a retirarse voluntariamente, las denuncias de acoso se dieron a conocer públicamente y ante el escándalo desatado el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, se vio obligado a apartarlo. Valenzuela ya estaba al tanto de las denuncias desde setiembre pero decidió protegerlo durante todo este tiempo y limitarse a pedir que "oren por el sacerdote".

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