Obispo lamenta abusos

El Mons. Adalberto Martínez admitió este domingo que ''duelen y avergüenzan'' los escándalos de abusos sexuales cometidos en el mismo seno de la Iglesia católica. Fue durante la toma posesión como obispo de la Diócesis de Villarrica del Espíritu Santo.

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Al dirigirse a los jóvenes de los departamentos de Guairá y Caazapá, y al parafrasear las palabras del papa Juan Pablo II, el Mons. Adalberto Martínez señaló que ''son la primavera de la Iglesia”, que ''se juzgan'' por el evangelio con la fuerza de sus ideales. ''Ustedes queridos jóvenes son esa alegre primavera, derroche de luz y el tesoro de la Iglesia”, destacó.

El religioso prometió a los más jóvenes caminar a su lado para que el Reino de Dios, sus valores y las bienaventuranzas se encarnen en el pueblo. ''Sin duda los niños, adolescentes y jóvenes y las personas vulnerables son los privilegiados del Señor”, afirmó.

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Sin embargo, al hacer un ''mea culpa”, reconoció que la jerarquía católica no siempre ha sido fiel al mandato del Señor para cuidarlos y protegerlos. ''Nos duelen y avergüenzan los escándalos de abusos sexuales cometidos dentro del mismo seno de la Iglesia, y no será suficiente solamente pedir perdón para reparar el daño causado a las víctimas de abusos, hay terribles heridas que no sanan”, lamentó.

Añadió que el papa Francisco le ha pedido asumir el compromiso de ''garantizar la protección'' de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad. ''Todos, como Iglesia y familias, debemos involucrarnos en este compromiso de defensa y protección de nuestros niños y adolescentes en todos los ámbitos de la comunidad nacional”, resaltó.

Acotó que en el empeño de cuidar la vida en todas sus etapas, así como la integridad y salud física, fortaleza espiritual y calidad moral de las personas, las familias tienen un ''rol fundamenta'' y una ''misión central”, teniendo en cuenta que en el seno familiar se aprende a amar, rezar y a vivir en comunidad.

Sobre el punto, manifestó que la Iglesia ha declarado que la familia es ''patrimonio de la humanidad”, y que es fundamental para la Iglesia y para la sociedad. ''Ella es protectora de la vida, transmisora de la fe, formadora de los valores evangélicos, cuna de vocaciones y promotora del bien social”, remarcó.

Afirmó que para acompañar a las familias en esta misión ''tan fundamental'' para la Iglesia y para la sociedad, se requerirá renovar y fortalecer la Pastoral Familiar Diocesana y Parroquial.

''Y hablando de familia, no puedo de dejar de mencionar un hecho luctuoso que nos duele y conmueve. En mi doble misión de obispo de Villarrica expreso mis condolencias, solidaridad y cercanía espiritual con los familiares y amigos del suboficial de Policía Hugo Fariña, que fuera asesinado brutalmente junto con su esposa e hijos”, lamentó.

Aseveró que la sangre derramada de estos hermanos clama al cielo y pide justicia. ''Condenamos y repudiamos este horrendo crimen que enluta a nuestra comunidad diocesana. La vida es un valor supremo que debe ser custodiada desde la concepción hasta la muerte natural”, enfatizó el obispo Adalberto Martínez.

 

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