El Senado desempolva el “Marzo Paraguayo”

Senadores realizaron hoy un debate sobre los acontecimientos del “Marzo Paraguayo”, que ocurrió hace 16 años y cuya fecha crucial se conmemora hoy. Acusaciones, insultos, defensas y elogios formaron parte del análisis.

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El análisis en Senadores, al inicio de la sesión de hoy, parecía un vodevil. Dieciséis años han pasado del doloroso “Marzo Paraguayo”, que se inició con el atentado en que murió Luis María Argaña –entonces vicepresidente de la República– y terminó con la renuncia del presidente Raúl Cubas Grau luego de que siete jóvenes hayan muerto asesinados el 26 de marzo de 1999.

El primer disparo de verborragia lo lanzó –cuándo no– Juan Carlos Galaverna, quien en su alocución reiteró: “Lino César Oviedo mandó matar a Luis María Argaña”. Lo hizo así como cuando confesó que cometió fraude en las internas coloradas de 1992. Directo, como si nada.

Le replicó el senador Jorge Oviedo Matto, cara visible del casi extinto Partido Unace, fundado por el mismo Oviedo. Respondió que, de no haberse cometido fraudes en años anteriores, Luis María Argaña no hubiera sido asesinado.

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Le siguió José Manuel Bóbeda, hombre fuerte de Oviedo, quien dijo que fue injustamente fue preso durante tres años por un tribunal militar. Por supuesto, esta condena nunca se cumplió. Bóbeda insultó a diestra y siniestro a quienes afirmaron en aquel entonces (1999) que fue Oviedo el que mandó matar a Argaña.

La ex primera dama y actual senadora Mirta Gusinky, quien fue esposa del entonces presidente Raúl Cubas, dijo que hubo una conspiración del primer anillo argañista –no de Argaña– para hacerle un juicio político a su exmarido y, como este juicio (antes del asesinato de Argaña) no prosperó, le hicieron matar al Vicepresidente para luego deponer a Cubas.

“Había una conspiración en contra del doctor Argaña. Ese juicio no iba a prosperar si no se le mataba. Hasta ahora íbamos a recordar al gobierno de Cubas como uno de los mejores”, dijo Gusinky.

“A él (Argaña) me acerqué para hallar un entendimiento con Raúl Cubas, pero esos primeros anillos impidieron un entendimiento. No se pudo llegar a un acuerdo y ahí comenzó una conspiración. Repito, no existían los votos para el juicio político. El fallecimiento y el asesinato de Luis María Argaña fueron el detonante”, agregó.

Mirta Gusinky reclamó además por qué los hijos de Argaña, una vez que formaron parte del poder, no investigaron y esclarecieron el asesinato a partir de determinar quién fue el autor moral del homicidio. “El presidente (Cubas) pudo declarar un estado de excepción, pudo disolver el Congreso, pero no, a pedido de sus hijas que les dijeron: ‘Papá, renunciá’”, reveló.

Una de las más sensatas intervenciones fue la de la senadora Blanca Ovelar, quien dijo que no se imaginaba que recordar este hecho de la historia paraguaya iba a remover tanto dolor. Señaló que debe ser un aprendizaje para entender qué fue lo que pasó en ese momento. Recordó también a los campesinos apostados en las plazas del Congreso, bajo la lluvia, y les pidió a sus colegas que los tuvieran en cuenta.

Finalmente, la senadora Desirée Masi recordó a los siete jóvenes que murieron el 26 de marzo de 1999: Manfred Stark Coscia (30), José Miguel Zarza Caballero (25), Víctor Hugo Molas (36), Armando Espinoza, Tomás Rojas, Henry Díaz Bernal y Cristóbal Espínola.

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