Escuela de Ñacunday es un ejemplo de trabajo

ÑACUNDAY, Alto Paraná. Mientras la mayoría de las escuelas públicas del país sufren falta de infraestructura, lo cual es responsabilidad del Estado, existen ejemplos de que la unión hace la fuerza, como el de la Escuela Básica Nº 2.025 María Auxiliadora.

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Esta institución cuenta con un total de 76 alumnos que van desde el preescolar hasta el noveno grado, siendo todos hijos de agricultores que han trabajado con los profesores de la zona y algunas empresas para dotar de las comodidades necesarias a los niños y niñas, tanto en lo referente a infraestructura edilicia como al área informática.

La directora de la institución, Fidelina Ortega de Ocampos, señaló a este diario que “recientemente hemos recibido una donación de 10 computadoras y la instalación del servicio de Wi-Fi para áreas rurales por parte del Banco Do Brasil y del Grupo Favero, dentro de lo que denominan Programa de Responsabilidad Social. Esta donación ayudará mucho al aprendizaje de los niños, ya que de esta forma ellos podrán entender y estar al día con todo lo que tiene que ver con la informática”, refirió. Los estudiantes que asisten a la institución son de Ñacunday y de Toro Cuá.

De acuerdo a lo señalado por la directora de la Escuela, actualmente cuentan con cuatro docentes y el sistema que utilizan es el de plurigrado, de modo a intentar cubrir todos los niveles; sin embargo, recordó que dos profesores fueron trasladados a otro lugar y los mismos se llevaron sus rubros, por lo que necesitan de más docentes para cumplir como se debe con la enseñanza de los niños.