Infiltrados cerca de Cartes

Un documento de la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires, filtrado por WikiLeaks y divulgado por el portal América Economía, refiere que la DEA posicionó a un infiltrado en el entorno del electo presidente, Horacio Cartes.

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En el documento, que data del 5 de enero 2010, se dan detalles de una operación encabezada por la Drug Enforcement Administration (DEA, Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas, en español), que intentaba ubicar a un infiltrado, que debía remitir datos sobre los supuestos vínculos el ahora electo presidente con el tráfico de drogas y lavado de dinero.

Específicamente, el objetivo era “desarticular y desmantelar la operación de tráfico de drogas y lavado de dinero en la zona de la triple frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil, y otras partes del mundo”, según reproduce el portal América Economía.

Además, el documento refiere que los agentes de la DEA centraron sus actividades de investigación, a través de un agente encubierto asignado a Horacio Cartes.

“A través del uso de una fuente de colaboración de la DEA en Buenos Aires y otros funcionarios encubiertos de la DEA, agentes se infiltraron en la organización de lavado de dinero de la empresa de Cartes, una organización a la que se le atribuye lavar una gran cantidad de dinero de los Estados Unidos, generada por medios ilegales, incluso a través de la venta de narcóticos en la Triple Frontera, para los Estados Unidos”, refiere el cable de Wikileaks, reproducido por el medio.

Según el cable, el plan iba a tener tres etapas: En principio, los infiltrados se acercarían al círculo de William Cloherty, catalogado como “lobista” de Cartes en Washington y director de Tabaco USA Inc., propiedad del mismo presidente electo.

“Se acredita que Cloherty tiene una perspectiva histórica de las operaciones de tabaco entre Paraguay y Estados Unidos y, más directamente, la información relativa a la producción y venta de tabaco y al movimiento de dinero obtenido por el negocio de Cartes”, refiere.

Posteriormente, un segundo agente encubierto de Cartes seguiría los pasos de sus representantes, Osvaldo Gane Salum y Juan Carlos López Moreira, quien antes de pertenecer al grupo de transición del gobierno era uno de los administradores del Grupo Cartes.

“Para el cumplimiento de esta tarea, se deben obtener los documentos del agente encubierto. Esto se llevará a cabo en las próximas semanas por los miembros que participan en la investigación”, refiere el documento, siempre según la publicación de América Economía.

Para ubicar a los infiltrados, la DEA recurriría a técnicas de investigación como entrevistas, sesiones de retorno, controles y registros de posibles encuentros con agentes encubiertos.

“Desarticular y desmantelar las organizaciones de tráfico de drogas de Cartes”, fue la orden emitida desde la DEA.

Entre el 6 y el 9 de diciembre de 2009, en un hermoso resort en la ciudad de Panamá, se llevó a cabo una reunión para compartir información entre las firmas Phillip Morris y British Tobacco, buscando sacar del mercado a Cartes.

En el marco de la intrincada y costosa operación, denominada “Heart of Stone” (Corazón de piedra, en inglés), se coordinó un “plan de ataque” contra Cartes. Aparte de las dos firmas tabacaleras, estuvieron presentes agentes de la DEA en Asunción, Lima y Buenos Aires.

Asistieron además, Ewan Duncan, Terry Hobbs y Richard Pandohie, por British American Tobacco; Russell de Reynolds American; Derek Ogden, de Imperial Tobacco, y Dave Zimmerman y Mike Grogan, de Philip Morris USA.

El documento proporcionado en la ocasión refería que Cartes era “jefe de la organización de lavado de dinero” y además sugería la investigación a personas cercanas al ahora presidente electo, que serían componentes de la firma Tabaco USA Inc., entre ellos Sarah Cartes y William Cloherty.

También se refirieron a Osvaldo Gane Salum y Juan Carlos López Moreira como “miembros de la organización criminal involucrada en la importación de cigarrillos falsificados de América del Sur, hacia el territorio continental de Estados Unidos”.

Finalmente, el documento indica que la oficina de la DEA en Asunción y Buenos Aires “seguirá trabajando junto con todas las otras oficinas interesadas en desarrollar agresivamente esta investigación”.

Si bien se conoce información sobre el resultado de la operación “Heart of Stone”, el gobierno de EE.UU. no hizo ningún comentario sobre el caso.

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