La calle es de los cuidacoches

No solo calles en mal estado o la basura atormentan al ciudadano que vive, visita e incluso solamente está de paso por la capital del país. A diario, gran parte de quienes ingresan a Asunción con sus vehículos son extorsionados por algún “cuidacoches”.

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Es justo decir que muchos conductores son cómplices de estas personas que brindan un “servicio” que usualmente no se les pide, al asociarse a ellos para tener un lugar seguro donde estacionar todos los días. Sin embargo, también es necesario señalar que la gran mayoría no tiene más opción que ceder ante el chantaje.

Los días festivos, cuando mucha gente llega al microcentro para alguna celebración, el precio del “servicio” aumenta considerablemente, como sucedió el pasado 14 de mayo, fecha en que en algunos lugares el precio del irregular “servicio” llegaba a alrededor de G. 30.000.

Ese día, desde tempranas horas, un “ejército” de cuidacoches tomó el centro de Asunción, expandiendo incluso su territorio a calles donde en días normales no se conoce de su presencia. 

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En algunas zonas, los cuidacoches se presentan como “dueños absolutos” de la cuadra, como es el caso de la calle Iturbe, donde el “encargado” del sector aparentemente cree tener prerrogativas para seleccionar quiénes pueden o no estacionar en lugares donde está permitido hacerlo. 

Una de estas situaciones puede observarse en el video que acompaña a este artículo. Una conductora ya estaba ingresando a un espacio disponible sobre la calle Iturbe, cuando el cuidacoches, al mando de un vehículo, le pide que salga porque ese lugar él necesita para lavar otros vehículos. 

Bajo el argumento de que “está trabajando”, el cuidacoches persiste en su intención, y la señora finalmente opta por retirarse del lugar no sin antes increparlo, al darse cuenta de que el cuidacoches que estaba atrás en otro vehículo no la iba a dejar maniobrar para dejar correctamente estacionada su camioneta. 

Este tipo de hechos y otros más graves a diario suceden en gran parte de Asunción y otras ciudades. Pese a la incomodidad y queja ciudadana, el “servicio” va creciendo, y en contadas ocasiones los casos de extorsión y violencia son denunciados formalmente ante las autoridades. 

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