Neneco celebró muerte de Pablo: “¡Beleza pura!”

Con esta exclamación el exintendente de Ypejhú Vilmar Neneco Acosta celebró la muerte del corresponsal de ABC Pablo Medina, según reveló el chofer del político prófugo, Arnaldo Javier Cabrera.

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El comisario Gilberto Fleitas, jefe de Investigación de Delitos, reafirmó que el chofer detenido el lunes último aportó importantes datos sobre la crueldad del exintendente de Ypejhú y la frialdad con que se planeó la muerte de Pablo Medina. Comentó que el político colorado fugitivo ya había decidido acabar con la vida del periodista con varios meses de antelación, molesto por las publicaciones relacionadas con denuncias de la mafia en el distrito.

Para acallar las denuncias periodísticas, decidió en su fiesta de cumpleaños concretar el homicidio y para ello mandó traer a su hermano Wilson Acosta Marques -quien se encontraba refugiado en Brasil- para que ejecutara el “encargo”, según detalló el jefe policial, en contacto con Canal 100, en base a las declaraciones del chofer. De esta manera, Wilson ya venía siguiendo los pasos de Pablo Medina, analizando el momento justo, que finalmente se concretó el 16 de octubre pasado, cuando el trabajador retornaba de una cobertura periodística.

Alrededor de las 14:00 del jueves 16 de octubre, en un camino rural del distrito de Villa Ygatimí, Canindeyú, dos sicarios emboscaron al comunicador de 53 años cuando este se desplazaba en su camioneta de vuelta a Curuguaty. Los criminales realizaron varios disparos para asegurarse de la muerte; varios de esos tiros también acabaron con la vida de Antonia Almada, de 19 años, quien viajaba como acompañante en el vehículo.

A las 15:30, Vilmar se comunicó con su hermano Wilson, inquieto por el resultado de sus planes. Cuando este le confirmó que el “trabajo” estaba hecho, la alegría de Neneco fue tal que exclamó: “¡Beleza pura!”, según detalló Cabrera, en su declaración de la víspera. El comisario Fleitas mencionó que habitualmente Neneco y sus hermanos sicarios conversaban en portugués, tanto por mensajes de texto como a través de llamadas y vía Whatsapp. “Seguramente algunos secretos ellos manejaban así justamente cuando ocurrían situaciones como estas”, refirió.

El chofer comentó que se encontraba junto a otras personas tomando tereré en la chacra de Neneco, en Cerro Guy, cuando el exintendente estaba celebrando la muerte del corresponsal. Posteriormente, el autor intelectual se dirigió a la casa de su padre, Vilmar Vidal Acosta González, donde se reunió con sus hermanos Wilson -autor intelectual- y Lorenzo, quien aparentemente fue el que trasladó a los asesinos hasta el sitio donde finalmente acabaron con la vida de Pablo.

Posteriormente, llegaron al sitio también los dos sobrinos de Neneco, Flavio Acosta Riveros, el otro autor material, y Gustavo Acosta Gadea, alias “Chiqui”, hijo de Wilson. Ahí, en familia, los asesinos decidieron los pasos a seguir, ya que estaban conscientes de que serían los principales sospechosos, considerando las amenazas previas contra el corresponsal, siempre según los detalles del propio Arnaldo Cabrera.

Ya al día siguiente, Neneco le pidió a su chofer que se escondiera por lo menos durante tres días. Posteriormente, lo dejó abandonado y Arnaldo Cabrera se ocultó en una vivienda de la zona hasta que finalmente debió salir de ahí e internarse en el monte, donde el lunes último la Policía logró capturarlo, ya sin provisión alguna y sin dinero siquiera para su pasaje.

Sobre el paradero de los demás implicados en el asesinato, los investigadores manejan algunos "datos precisos", principalmente con respecto a Wilson, Flavio, Lorenzo y Gustavo. Sobre Neneco, la Policía reconoce que las informaciones son menores, aunque se estima que continúa en Paraguay.