Perdón al agresor, ¿por qué?

Según la Fiscalía, el 80% de los casos denunciados de violencia contra la mujer no siguen su curso debido a que éstas perdonan a sus agresores y sus denuncias quedan sin efecto. ¿Qué las motiva a “olvidar” que fueron violentadas? Lea la explicación.

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Sólo durante el mes de enero, 362 mujeres víctimas de violencia fueron atendidas en los centros de asistencia del Ministerio de la Mujer, con un promedio de 16 casos por día.

En el 80% de los casos, la propia víctima -ya sea novia, esposa, pareja o expareja- viene a solicitar otra vez que se le dé la libertad”, había señalado esta semana la fiscala Silvana Otazú en cuanto a las mujeres que se animan a denunciar pero luego se retractan. Esta situación significa un gran peligro para éstas, ya que en muchos casos incluso terminan muertas por sus agresores. Sólo en enero se registraron seis casos de feminicidio y el año pasado fueron 39, según datos oficiales.

Ante esta situación, la primera pregunta que surge es: ¿Por qué perdonan a sus agresores?

Esta pregunta le fue trasladada a Silvia Blasco, psicóloga y jefa de Prevención del Ministerio de la Mujer, quien explicó que esto obedece a lo que se dio en llamar el “círculo de violencia”, que tiene que ver con la dependencia emocional que desarrolla la mujer hacia la persona que la agrede. Esto se manifiesta en frases como: “No voy a poder vivir sin él”, “es el padre de mis hijos”, “no me siento mujer si él no está conmigo”, entre otras, que “son cosas que el hombre le hizo creer, lo que crea esa dependencia”, puntualiza la profesional.

En este punto es cuando surgen situaciones conocidas en que el entorno de la mujer violentada saca conclusiones como “le gusta luego que le peguen”, dice. “La característica de esa mujer sigue ante la falta de esas situaciones. Eso no quiere decir que le guste ser maltratada -a nadie le gusta ser maltratado-, vuelven por esa dependencia emocional en la que se encuentran”, subraya.

Prosigue diciendo que “la violencia psicológica es más traumática que la violencia física, porque el moretón sale en una semana y esto también hace que la mujer 'olvide' el hecho ocurrido porque ya no le duele pues más; es como que 'cree' en el perdón y eso se va aumentando. La mujer que está en situación de violencia se da cuenta que la violencia aumenta”.

Asegura que, generalmente, tras un cúmulo de tensión en el que las parejas explotan con algún tipo de violencia tiene lugar el momento denominado “luna de miel”, que ocurre directamente después del perdón, por el que se dan situaciones caracterizadas por el buen trato, con detalles como una salida romántica en el que el hombre expresa su supuesto arrepentimiento.

“¿Vos sabés lo que es para una mujer ver llorar a un hombre, por ejemplo? Verle a un hombre llorar es para que nos partan el alma, por lo que venimos aprendiendo de la sociedad de que un hombre nunca debe llorar”, explica.

Agregó que el momento en que se llega a los golpes tuvo que haber estado precedido por un proceso de violencia psicológica necesariamente. “Para llegar a los golpes ya tuvimos que haber pasado por mucha violencia psicológica. Dentro de una relación en donde hay lazos afectivos, obvialmente que hay una larga historia de lo que es la violencia psicológica. A veces puede no manifestarse con golpes pero son 20 años de un maltrato y de una tortura psicológica”, puntualiza.

Blasco se refirió además al tipo de violencia que se genera actualmente a partir de los avanzados procesos comunicacionales relacionados a las tecnologías, como lo son las redes sociales.

“La cantidad de violencia que se ve, por ejemplo, en el WhatsApp o en el Facebook. Ha habido los supuestos 'motivos' para el acto violento, como por ejemplo que le encontró un mensaje en el WhatsApp y 'estaba en línea y no me respondía', o 'cuántos Me gusta o Me encanta tienen en el Facebook'. Casos en los que uno que tiene una relación saludable no podría entender. Pero es un tipo de violencia solapada que ya está en los jóvenes”, cuenta. Este tipo de situaciones son detectadas por el Ministerio en estudios que buscan prevenir y evitar los actos de violencia doméstica.

Lamentó que sólo el 30% de las mujeres denuncien los maltratos y que sólo del 1% sea participado al Ministerio. “De cada cinco mujeres, una denuncia”, especificó.

En el hecho de que no participen a las autoridades hay varios factores que influyen como “la vergüenza, la culpa, todo lo que la sociedad pueda decir de ella, pero, sobre todo, la falta de información es lo que le lleva a ni siquiera saber cómo hacer para poder vivir en esa vida sin violencia”.

Blasco asegura que actualmente hay una mesa interinstitucional para la prevención de violencia y atención a víctimas que busca poner en práctica el “Plan nacional de violencia hacia las mujeres 2015/2020. La mesa fue creada en abril del año pasado. Se firmó un decreto por el que participan 17 ministerios e instituciones”, informa, además de la Ley 5.777 aprobada el año pasado, de protección integral a las mujeres.

Recordó que el Servicio de Atención a la Mujer (Sedamur) presta asistencia gratuita de psicólogas y abogados. El Ministerio cuenta con el 137, que es la línea gratis de ayuda, cuya atención se brinda las 24 horas, por psicólogas y oficiales femeninas de la Policía. También en el 911 se reciben las denuncias.

El año pasado, 4.280 mujeres fueron atendidas a través de la línea telefónica, con un promedio de 18 por día. Sólo en el mes de enero de 2017 se recibieron 778 llamadas.