La utopía de eliminar cuidacoches

La escoba nueva siempre quiere barrer bien y las autoridades recién electas tienden a creer que, mediante providencias escritas, pueden solucionar problemas de antigua data. Es lo que sucede con el actual intendente capitalino, Óscar Nenecho Rodríguez, quien propone eliminar a los cuidacoches y limpiavidrios de las calles asuncenas.

El jefe comunal inició el operativo para que ya no haya limpiavidrios ni cuidacoches en la capital, pero en su primera jornada tuvo escasos resultados pues no contó con la ayuda de la Policía para concretar el objetivo.

Como si descubriera la pólvora, Rodríguez afirmó que su plan incluye la identificación de estas personas y su posterior reinserción laboral, teniendo en cuenta que su trabajo actual es ilegal.

Por su parte, el ministro del Interior, Euclides Acevedo, manifestó que el intendente no había solicitado por escrito la colaboración policial y también aclaró que los problemas sociales complejos no se pueden solucionar con medidas represivas de corte fascista, queriendo esconder la basura bajo la alfombra.

Nenecho tiene poca memoria pues, desde hace décadas, se pretende solucionar el problema de los cuidacoches y limpiavidrios a través de diversas iniciativas, como minutas, ordenanzas y acuerdos interinstitucionales, todos los cuales fracasaron porque la sociedad, en los hechos, no tiene forma de proporcionar un trabajo digno y bien remunerado a todos estos trabajadores de la calle.

Aunque a muchos ciudadanos les resulten molestos y atrevidos por exigir el pago de un “servicio” que no se les pidió, los cuidacoches y los limpiavidrios son el producto de un sistema social injusto, inequitativo y marginador de amplios sectores populares que sobreviven en la pobreza y la indigencia.

Estos “trabajadores informales” de nuestras calles constituyen los síntomas de una sociedad enferma que no puede satisfacer las necesidades básicas de todos sus habitantes.

Tratar de sinvergüenzas, haraganes o abusadores a los cuidacoches y limpiavidrios sirve para el desahogo particular de los conductores de vehículos, pero el problema de fondo sigue sin resolverse.

Si las autoridades quieren, de verdad, encontrar una respuesta válida al problema social que representan estas personas, habría que empezar por un proceso de profunda transformación de nuestro sistema económico y político, de modo a ir construyendo una sociedad que incluya la educación, la salud, el bienestar y el trabajo digno para todos los ciudadanos y no solamente para las clases media y alta, como ocurre en la actualidad.

Óscar Rodríguez quiere anotarse un porotito con miras a su futura campaña electoral por la reelección en el cargo de intendente. Esta vez se metió en arenas movedizas que pueden hundirlo en vez de catapultarlo.

El año que viene, Nenecho estará o no sentado en el sillón del alcalde capitalino; quienes sí estarán firmes en sus puestos son los cuidacoches y limpiavidrios que él propuso eliminar un tiempo atrás.

ilde@abc.com.py

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