El “ñe’êrei” de la protección

Una niña indígena fue encontrada desnuda y atada de manos en el predio abandonado de la ex Cervecería Paraguaya. En estado de shock y presumiblemente luego de ser abusada sexualmente. Sus pedidos de auxilio fueron escuchados por dos jóvenes que pasaban por el lugar, que la rescataron. Fue en enero. Como es lógico, la noticia generó indignación en la población y autoridades hablaron de la necesidad de que sitios abandonados como ese edificio, sean debidamente clausurados y controlados.

“Desde el Ministerio de la Niñez realizamos varios operativos el año pasado. Cinco en la zona de la Terminal y dos en la zona de la excervecería, y en todos los operativos se está procesando a personas y protegiendo a niños, niñas y adolescentes. Pero lo que es imperante es que estos focos sean clausurados”, dijo en aquella oportunidad el viceministro de Protección Integral del Ministerio de la Niñez, Eduardo Escobar, entrevistado por ABC.

Poco tiempo después, en marzo, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia adquirió un edificio de unos diez pisos sobre Ayolas y Oliva, en el centro. El inmueble estaba abandonado desde 2013, pero el Banco Central del Paraguay colocaba allí dos guardias. Niñez colocó chapas para cerrar las entradas y lo dejó sin custodia. Las “barreras” fueron abiertas una y otra vez y terminaron ingresando al inmueble desde adictos a estupefacientes y moradores de calle hasta depravados que explotan sexualmente a niños y niñas. Es la denuncia de vecinos, que dicen tener fotos, filmaciones y haber sido testigos de esta situación más de una vez. Afirman igualmente que lo advirtieron al mismo Ministerio de la Niñez sin que haya solución.

La ministra Teresa Martínez dijo que las personas entran a “rapiñar” el edificio y que pidió custodia policial porque no tienen presupuesto para guardias. Indicó que se trataría del mismo grupo que estaba en la zona de la excervecería. Afirmó que ya en algunas ocasiones demoraron personas dentro del inmueble, pero que nunca encontraron niñas, aunque en una oportunidad se hallaron tres niños con un grupo de jóvenes en estado de adicción.

Según la ministra, el inmueble está abandonado porque el presupuesto que debía utilizarse para su refacción, se está empleando para hospitales de contingencia ante la pandemia de covid-19.

El edificio bien podría ser un centro de asistencia a niñas y niños víctimas de explotación sexual, violencia y consumo de estupefacientes, pero ante la irresponsabilidad del Ministerio de la Niñez –creado para protegerles–, paradógicamente se convierte en un posible foco de violencia extrema contra niños, niñas y adolescentes. Otro fiel retrato de que la defensa y protección de la niñez paraguaya no pasan de ser un mero “ñe’êrei”.

mariana.ladaga@abc.com.py