Niños terroristas

Es un título fuerte, chocante, pero lamentablemente correcto.

Ayer se confirmó que dos niños indígenas, que tendrían 13 años y 14 años, respectivamente, integraron la célula del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que secuestró el 9 de setiembre pasado al exvicepresidente de la República Amancio Óscar Denis Sánchez, de 74 años, y al peón Adelio Mendoza Benítez, de 21 años, este último también nativo y que fue liberado el 14 de setiembre.

Es más, trascendió el dato de que esos niños incluso fueron los más violentos durante el inicio del plagio, estimulados seguramente por el poder que les conferían los pesados fusiles que portaban y que a criaturas de esa edad sí o sí aún les va a golpear cuando los disparan.

Como el EPP es un grupo que infunde terror, estos dos citados, entonces, deben ser llamados niños terroristas.

Es una calificación que, lamentablemente, deberíamos darles también entonces a las dos niñas de 11 años que murieron el 2 de setiembre pasado en el campamento principal del EPP que fue atacado por el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI), en Yby Yaú.

Aquel caso desató un debate a nivel nacional e internacional, cuando grupos oportunistas culparon más a los militares y policías que ejecutaron la operación antes que a los padres de las criaturas, que a la vez son los cabecillas del EPP, quienes en realidad son los que las llevaron a la muerte al usarlas cobardemente como escudo para que ellos escaparan.

Esas dos niñas fallecidas, al igual que estos dos niños que tienen secuestrado al exvicepresidente de la República, claro que son también víctimas del EPP, por supuesto que fueron forzados a tomar las armas y ejercer el terror, obvio que fueron inducidos a matar y quién sabe a cuántas otras atrocidades más.

Pero, entonces, qué se debe hacer en estas situaciones. Qué pasaría si los militares y policías ejecutan el tan esperado operativo de rescate reclamado por todo el país y liberan a Óscar Denis, pero a la vez eliminan a los dos niños terroristas.

Yo me inclinaría por una reacción “positiva” de la ciudadanía, esta vez seguramente felicitando la actuación del CODI.

Sin embargo, hay que señalar que la única diferencia entre los dos niños indígenas que tienen a Óscar Denis en Bella Vista Norte y las dos niñas fallecidas en Yby Yaú es que estas últimas no estaban participando de un secuestro, lo que de ninguna manera significa que no estaban en un campamento terrorista.

Como sociedad debemos tomar ya posturas definidas y no reaccionar según el bando político que nos guste.

ileguizamon@abc.com.py