Los ojos puestos en sí mismos

Luego de un año considerado por todos como perdido para la educación paraguaya, el Ministerio de Educación (MEC) plantea implementar en el 2021 un sistema de educación híbrido, o sea, presencial y virtual al mismo tiempo, como con éxito se hace en Uruguay. El plan podría resultar perfecto, si no fuese que en las escuelas no hay condiciones de infraestructura y que a estudiantes y docentes les falta acceso a la tecnología.

Asumamos que los problemas de infraestructura en escuelas y colegios no son de ahora. Antes de la llegada del covid-19 ya faltaban aulas. Los estudiantes se “apretujaban” en las que había o estudiaban bajo los árboles. También había problemas en la provisión de agua potable y sanitarios que no estaban mínimamente en condiciones. A julio de este año, 740 instituciones educativas aún tenían letrina, ni hablar de agua corriente. Los padres compraban bidones de agua mineral para sus hijos.

Tan solo analizando la falta de aulas y de agua potable ya tenemos dos problemas que el MEC tiene exactamente cuatro meses para resolver si pretende que en febrero las clases se inicien con el sistema híbrido, o sea, que en parte sean presenciales. Esto sin contar que además de mejorar las condiciones actuales se deberán colocar lavabos con agua y jabón a la entrada de cada salón y deberá garantizarse el personal suficiente para mantener desinfectadas las superficies comunes de las instituciones educativas.

Para compensar la necesaria menor cantidad de estudiantes en el aula, los chicos tendrían clases en las escuelas por grupos, durante unos días a la semana, mientras otros días lo harían online. Pero para que esto funcione, se tiene que asegurar que el acceso a la tecnología sea para todos los estudiantes y docentes. Y el hecho fáctico es que –incluso cuando sus autoridades no lo quieren asumir– el sistema educativo virtual implementado por el MEC este año fue un fracaso. Si bien el 90% de los alumnos tiene un celular en casa, es bajo el porcentaje que posee aparato que sea solo para su uso; menos aún una computadora en la que pueda desarrollar fehacientemente sus estudios. El envío de contenido por WhatsApp no garantiza el aprendizaje, ya se vio este 2020. Una encuesta que realizó el gremio de estudiantes Unepy señala que más del 80% de los alumnos entiende poco o nada de lo que se les enseña y por eso, desesperados, quieren volver cuanto antes a las clases presenciales.

O sea, ni la infraestructura en las escuelas ni el acceso a la tecnología están en condiciones para que la educación híbrida resulte exitosa. El MEC tiene cuatro meses para garantizarlo todo. Fondos, hay. El único problema, serio, es que no se puede mejorar una realidad que no se admite. Y el ministro de Educación, Eduardo Petta, y su gabinete, solo tienen ojos para sí mismos.

mariana.ladaga@abc.com.py