Cultura ¿segura?

Cuando los espectáculos presenciales volvieron a reactivarse tras el confinamiento, un grupo de artistas y gestores culturales lanzó una iniciativa denominada “Cultura segura”. La idea era que esto se convierta en un sello de garantía para el público, en cuanto al cumplimiento de los protocolos sanitarios.

Me pareció algo muy interesante para motivar a la gente a acudir nuevamente a una sala de teatro, a un concierto, y sobre todo para reactivar uno de los sectores más afectados a nivel mundial por la pandemia: el sector cultural.

Más allá de los artistas que uno ve en el escenario, hay productores, “mayuteros”, agentes de prensa, técnicos de luces y sonido, y muchos otros trabajadores que vieron sus ingresos esfumarse, literalmente, de la noche a la mañana.

Sin embargo, con mucha preocupación estoy viendo en las últimas semanas cómo ese esfuerzo de ofrecer al público actividades culturales seguras camina en la cuerda floja, poniendo al sector en riesgo de volver a la paralización total de actividades.

Las historias de Instagram y los vídeos en Twitter han evidenciado cómo en algunos lugares el cumplimiento del protocolo es prácticamente nulo. De nada sirve lavarse las manos y el control de temperatura al ingresar si luego, en el interior del bar, vemos a la gente bailar sin respetar el distanciamiento ni el uso de tapabocas. O si la sala de teatro no abre a tiempo y la gente se aglomera en el foyer, o ingresa solamente utilizando los protectores faciales, sin el tapabocas.

En la última semana estamos viendo cómo el número de casos confirmados ha crecido y cómo la cifra de internaciones está superando al pico que tuvimos entre los meses de septiembre y octubre. Y mantener abiertos los espacios culturales, sobre todo viendo lo que ocurrió en Europa en las últimas semanas, es hoy un compromiso de todos: de los dueños y responsables de los espacios culturales o de entretenimiento, del público que asiste a cada espectáculo y también de los artistas que están sobre el escenario. La cultura es sumamente necesaria para resguardar nuestra salud mental tras tantos meses de encierro, pero no debe poner en riesgo nuestra salud física.

El Gobierno también debe poner de su parte para controlar el cumplimiento de las medidas sanitarias dispuestas, a fin de que esta situación no se desborde más y se pueda seguir avanzando en los cupos de personas permitidos, sobre todo para las salas de teatros y cines.

El sector cultural necesita reactivarse, no solamente por lo económico, sino porque para la mayoría de los artistas no es lo mismo actuar frente a una fría cámara que recibir los cálidos aplausos y la energía de la gente sentada frente al escenario. Pero más que nada, en este momento la necesidad pasa porque esta oferta cultural sea verdaderamente segura.

malonso@abc.com.py

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