La que llevó a la muerte a las niñas

Encendidos debates se generaron el 2 de setiembre pasado, luego de la muerte de dos niñas terroristas en un campamento del EPP que fue asaltado por el CODI, en un monte de Yby Yaú.

Varios sectores oportunistas aprovecharon para culpar a las fuerzas de seguridad del “asesinato” de las criaturas de 11 años, primas entre sí. De paso, muchos hasta quisieron justificar las acciones del EPP.

Una de las preguntas más reproducidas en redes sociales fue quién o quiénes eran los culpables de la muerte de las dos pequeñas. Por un lado, estaba el Gobierno, por no pedir cédula a los terroristas que estaban disparando contra ellos, y por el otro, el EPP, por dejar como carne de cañón a inocentes criaturas para defender la retirada.

Pues bien, la captura de Laura Mariana Villalba Ayala, ocurrida el miércoles 23 de diciembre en la misma zona donde murieron esas dos niñas, vino como anillo al dedo para responder aquella interrogante. Literalmente, fue ella quien las llevó a la muerte.

Laura es una de los ocho hermanos Villalba Ayala oriundos del barrio San Francisco de la ciudad de Concepción, siete de los cuales están directamente vinculados con el EPP.

Hasta antes de su captura, el historial de Laura estaba limpio. Es más, parecía ser la única que realmente se preocupaba de su madre ya anciana, con la que fue a vivir a Argentina, para cuidar de ella y de sus sobrinos. Ni siquiera se le conocían intervenciones mediáticas justificando a sus otros hermanos criminales.

Sin embargo, Laura era, había sido, la que traía al campamento del EPP a los niños que después eran entrenados en el manejo de armas y adoctrinados para odiar a los paraguayos y cometer actos de terrorismo.

De hecho, el 21 de diciembre de 2019, Laura registró oficialmente su ingreso a Paraguay, desde Argentina, en compañía de una de las niñas que moriría en el campamento del EPP y a la que incluso inscribió como su hija, pese a que era hija de su hermano Osvaldo Villalba, el actual jefe de la banda de secuestradores.

Sistemáticamente, Laura fue dejando sin la compañía de sus nietos a su anciana madre en Argentina, pues iba trayendo a las criaturas por turno a Paraguay para introducirlas al monte.

Laura era la que hacía el trabajo sucio, aprovechando que estaba limpia. Es decir, como no tenía orden de captura, podía salir y entrar al campamento sin que nadie la molestara.

En su defensa, no hay mucho que decir, porque ella misma se declaró miembro del EPP y contó estos detalles. Lo peor es que aún hay niños en el monte. Ojalá que salgan de ahí antes de que los conviertan en terroristas.

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