Candentes municipales

El 20 de junio se llevan a cabo las internas municipales y el 10 de octubre las generales, que en Paraguay representan el termómetro para las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en el 2023.

Pese a que faltan cuatro meses, ya podemos observar cómo se están moviendo las diferentes maquinarias electorales y algunos acuerdos bastante raros para no decir sospechosos. Sin dudas, el Partido Colorado con sus 227 movimientos apunta fuerte a conquistar la mayoría de los 261 distritos en todo el país pero también mirando de reojo su continuidad en el gobierno para el periodo presidencial 2023-2028, que no está asegurada. Pero ojo que la ANR también juega un partido aparte al interior de su nucleación política. Bajo el eslogan de la “Concordia Colorada”, subyace todavía aunque a veces visible y a veces tímidamente la profunda división entre los cartistas, anticartistas, Añetete y seguidores de otros líderes que pelean para no ser absorbidos por los grandes líderes como los senadores Lilian Samaniego, Enrique Riera, Juan Afara, “Cachito” Salomón y Derlis Osorio; el diputado Ramón Romero Roa, el director de Yacyretá Nicanor Duarte Frutos, y varios otros que sin mucho marketing buscan mantener su poder feudal.

De las internas simultáneas no solo saldrán candidatos a intendentes y concejales del Partido Colorado sino también se podrá observar en el mapa quién manda en el Partido Colorado, en qué zonas o quién perdió su poder o lo sigue manteniendo. Es decir, si el peligroso proyecto cartista goza aún de buena salud en la ANR o si la mala gestión gubernamental de Abdo Benítez repercute directamente en sus candidatos. También podremos ver si el electorado colorado finalmente consigue “divorciarse” de la figura del “único líder”, que tanto les gusta a algunos correligionarios, y crea un tercer espacio libre de ciertas ataduras.

También están los que especulan y esperan una mejor oferta. Pero no de cargos, nos referimos obviamente a aquellos que estudian primero el programa del candidato y si coincide o no con la doctrina de Bernardino Caballero, Ignacio A. Pane y Natalicio González. Y como dice Nicanor, si por ahí hay algún “cargocito’i” como bonus track, por supuesto que resultará más interesante la propuesta. Y si le agregamos un puesto en una binacional, consulado, embajada o alguna licitación de una obra en dólares americanos aunque se lo lleve el primer raudal, mejor aún, ese movimiento político resultará más atractivo. En este caso ya no se tiene mucho en cuenta quién lidera el equipo sino lo que ofrece.

El prontuario del candidato o líder de movimiento se resuelve con la polca Colorado, un fotoshop bien logrado, algunos videos con gente sonriendo, ricos asados con bebidas espumantes, regalitos y ciertas promesas grandilocuentes pero imposibles que intentan ocultar lo que viene detrás.

Algunos candidatos incluso peregrinan hasta Caacupé para dar esa imagen de ser un creyente practicante. En este caso, se omite un poco la recomendación bíblica de san Mateo: “No dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha” porque en estos tiempos no existe lo que no se publicita.

Lo llamativo del caso es que la “Concordia” no prendió en un 100% como se esperaba en algunas ciudades como en Asunción. José Alberto Alderete, el articulador de la Operación Cicatriz, intenta transmitir la sensación de la unidad “granítica” y que quienes no acompañan son algo así como enemigos. Se refirió obviamente a Juan Ernesto Villamayor, quien la semana pasada insinuó que los cartistas no son colorados. Una bomba que explotó con esquirlas en el propio quincho del poder hasta donde peregrinan aquellos que buscan la bendición de Cartes.

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