¿Quo vadis, mi querida Asunción?

El candidato a Intendente por la capital nos sonríe desde un cartel, exhibiendo una sonrisa enceguecedoramente blanca. Prometió ocuparse de un montón de problemas que aquejan a la Madre de Ciudades, pero retirar sus afiches al terminar el periodo electoral aparentemente no se contaba entre ellas. Como consuelo, no ganó.

Siguiendo nuestra ruta por Asunción podemos asegurar que transitarla hoy día es todo un desafío: Los semáforos están a punto de declararse tierra de nadie, tanto por el irrespeto de los auto-y-motocilistas como por los vendedores que se establecieron allí.

Para estacionar es la misma cosa, si no son espacios tarifados de una manera que nadie entiende, están reservados o bien a cargo de un muchachón que nos ofrece “te cuido el auto patrón”, estos últimos por lo menos generalmente son simpáticos. Para el transeúnte a pie, la cosa no pinta mejor: Ausencia de veredas en terrenos valuados en cientos de miles de dólares, otras rotas que –increíblemente- no molestan al dueño, vecinos ni Inspectores Municipales.

Ni hablemos de la gente con alguna discapacidad física, esta es una deuda pendiente gigantesca. Esquivando un bache, se salpica con agua sucia a un sacrificado ciclista, prócer de nuestros tiempos que pretende sumar su granito de arena en la protección al medio ambiente y a descongestionar un poco las calles. Asunción vive y palpita, vuelve a la normalidad con todo después de la pandemia y sus complicaciones también.

Nuestra ciudad Capital tiene muchos de los vicios y problemas de las grandes orbes, principalmente latinoamericanas: Migración campesina en busca de mejores oportunidades que engrosan su cinturón de pobreza y buscan el ingreso diario de cualquier forma, presencia de personas adicta a las drogas en las calles, indígenas ubicados precariamente en cualquier sitio, el tránsito caótico por el crecimiento desmesurado del parque automotor, caños de agua rotos por doquier (la ESSAP sigue perdiendo el 50% del agua por esta causa, lo que es una desgracia siempre y en estos momentos de sequía cuasi criminal) y se citan solamente algunos de los problemas más acuciantes. Asunción los tiene todos, pero tiene muy pocas de las ventajas y virtudes de las grandes orbes: Importantes avenidas o bulevares circunvalatorios, parques temáticos, arte, estadios emblemáticos, centros culturales con opciones para toda clase de público y muchos otros.

Asunción es una ciudad con demasiadas posibilidades, que nos esmeramos en no aprovechar, negándole Arquitectos expertos en urbanismo y técnicos que hagan su trabajo, poniendo en sus puestos a políticos: Tiene kilómetros de ribera sobre el río Paraguay que se podrían explotar con avenidas Costaneras, sitios de recreación y gastronomía, además de constituirse en espacios inmobiliarios aspiracionales; un Parque Botánico y Zoológico que, por sus dimensiones, debe ser uno de los más grandes del mundo ubicados dentro del territorio de una capital, además de compartir con Luque otros dos parques gigantescos; tiene mucha superficie y una población de apenas 525.000 personas –para una capital- cantidad reducidísima; asimismo, separada apenas por un río, puede crecer en cientas de hectáreas aptas para urbanizar a bajo precio y con la ventaja de empezar desde cero y sin los vicios de las construcciones ya hechas: Y todo esto enmarcado con un clima benéfico, un régimen de lluvias amigable, ausencia de elevaciones importantes y disponibilidad de energía eléctrica casi ilimitada.

Correcto, también existen algunas dificultades que subsanar: Miles de vehículos de habitantes del Gran Asunción que trabajan en la capital ingresan cada día a la misma utilizando sus calles y avenidas, sin tributar de forma alguna.

También tenemos un sistema de distribución de agua y alcantarillado obsoletos, lo que también aplica –pero en menor medida- a la red del tendido eléctrico. Y una urbanización municipal deficiente y carente de criterio, donde el impuesto inmobiliario se paga mal, mezcladas como están las zonas urbanas y los conceptos de pago por metro cuadrado construido y sin construir perimidos y convenientemente confusos.

Cuando hablamos de “los mejores intendentes” nos debemos remontar necesariamente a varias décadas atrás, en realidad demasiadas. Y no podemos medir ni comparar la gestión de los mismos con los actuales, pero sería injusto hacerlo considerando problemáticas y realidades ya demasiado diferentes.

Pero a partir de la caída de la dictadura y la elección por sufragio ciudadano, la Intendencia de Asunción sigue siendo un sitial apetecible, a juzgar por el interés de los referentes de los principales partidos políticos por hacerse con el cargo. También tiene fama de ser un cementerio de políticos, cosa que pareciera no ser necesariamente cierta, porque salvo raras excepciones y a pesar de haber sido objetos de burla, acusados y hasta imputados por la contratación de miles de funcionarios nuevos, la destrucción de plazas emblemáticas, baches de todos los tamaños y colores, sobrefacturación y hasta la petulancia de habernos nombrado la “capital verde de Sudamérica” pero solo sobre el papel, la mayoría de los personajes a los que les calzan estos sacos respectivos siguen gozando de relativa buena salud política, y definitivamente ninguno está tras las rejas. La política es dura, pero a diferencia de la revolución no se come a sus hijos.

Asunción parece reunir todas las cualidades y también todos los defectos de los paraguayos, es vital y es alegre, es desordenada y algo caótica. Amable, recibe a todos con los brazos abiertos, y no es muy respetuosa de los horarios. Se come muy bien y la vida nocturna es vibrante y variada, pero faltan lugares seguros para estacionar. El próximo 10 de octubre, vamos a votar para elegir al Intendente y los Concejales que se van a ocupar de éstos y otros temas por los próximos 5 años, heredando un montón de problemas y también de oportunidades, y si bien no serán los responsables de todo sí pueden ser responsables del inicio de cosas mejores, así que bien vale la pregunta: ¿A dónde vas, Madre de Ciudades, capital de mis amores?