¡Botá!

Hay gente que roba en dos cuotas.

La primera es cuando le pegan el manotazo al dinero público, no importa a qué estaba destinado: salud, merienda escolar, adultos mayores, personas con discapacidad o fondos de emergencia contra el covid. La segunda es cuando presumen el fruto de sus fechorías a parientes, vecinos, compañeros de trabajo y hasta desconocidos. Necesitan “sobrar” sus lujos pornográficamente obtenidos.

Ese sería el caso de Wilfrido Cáceres, 30 años, exjefe de gabinete de Nenecho en la Junta Municipal, exadministrador de Nenecho en la intendencia y actualmente jefe de gabinete desde que Nenecho se fue –para intentar volver– como intendente electo.

Si Johanna Ortega no hubiese pedido acceso a la información pública, y si Wilfrido Cáceres no hubiera alardeado sus lujos en redes sociales y hasta en televisión, es poco probable que hubiéramos dibujado en tan poco tiempo el camino del dinero. Con acceso público se hubieran confirmado sobreprecios, adulteraciones, evasiones y hasta posible contrabando. Los hallazgos de los cajones con batas y gorros esterilizados en la Terminal de Ómnibus y en el Palacete Municipal hubieran reforzado la presunción… pero no hubiéramos dimensionado que los fondos del covid sirvieron también para financiar lujosos caprichos.

El administrador de Nenecho se movió como elefante en cristalería. Construyó una mansión a todo lujo –erigida en pandemia– que sale de calle a calle en un modesto barrio de San Lorenzo. No le bastó con tocar las cuerdas o los teclados: quiso un programa de televisión donde pudiera mostrar que le iba bien en el cielo de las excentricidades y en la tierra de la farándula de la música. Quiso escuchar vallenatos e importó un actor y músico colombiano; lo trajo cerca del 17 de julio pasado, día del cumpleaños de su esposa, para luego exhibirlo en su programa de televisión. No ahorra en trajes y los luce sin ruborizarse; de buen gusto, fuentes municipales aseguran que en la decoración de su oficina predomina el negro.

Negro como el color de nuestros 16.000 muertos por el covid. El negro de los que murieron sentados en un sillón o ahogados sin conseguir terapia. El negro del Sindicato Nacional de médicos mendigando para comprar protección. El negro de la suciedad de las batas abandonadas en depósitos. El negro de los que sobrevivieron a sus muertos, sin trabajo, sin ahorros, con casas y autos rematados. El negro de una Fiscalía indiferente y abúlica al luto de la sociedad que representa. Así de negro es el color de lo que hicieron. Así de negro es tu futuro si hoy no botás, tirás, arrojás, despedís, echás y expulsás a todos los que te fallaron. Botá malhechores. ¡VOTÁ PATRIA!

mabel@abc.com.py

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