Lecciones de una elección

El resultado de las elecciones municipales del domingo último deja algunas lecciones que la ciudadanía debería capitalizar, y en particular, cierta dirigencia partidaria que insiste en mantener viejos vicios que poco contribuyen a fortalecer el modelo democrático, esa herramienta fundamental en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y libre.

La primera lectura es que el poder del voto ejercido por cada uno de los ciudadanos en forma criteriosa y libre puede ser más fuerte que toda la estructura económica y la parafernalia propagandística del contrincante.

Una segunda, pero no menos importante, es que al interior de las organizaciones políticas la gente ya no está dispuesta a aceptar acríticamente los acuerdos de cúpula.

El candidato de la Alianza, Luis Yd, ganó con un cómodo margen de alrededor de 8.000 votos, muchos de ellos votos colorados. Contrariamente a lo que ocurrió con los concejales, donde la ANR conquistó siete de los 12 lugares disponibles. Evidentemente hubo un amplio margen de “voto cruzado”.

Para ese sector del electorado no pasó desapercibido que detrás de la supuesta renovada imagen que se pretendió ofrecer estaban agazapados viejos y averiados dirigentes esperando el “retorno triunfal”.

A ese pesado lastre que arrastraba el candidato oficialista se sumaron algunas prácticas de las cuales mucha gente está cansada, como los “arreos” para reuniones partidarias y discursos excluyentes de algunos actores políticos.

Otro elemento a considerar es la irrupción electoral de los jóvenes, que ya no votan simplemente por el color. Esto se verificó en la elección de un concejal “apartidario” que acumuló individualmente un caudal de votos mayor al de muchos políticos partidarios.

Este sector marcará la tendencia en futuras elecciones, y es un segmento de población difícilmente conquistable con polcas, pañuelos o discursos intimidantes, sino con propuestas creíbles y candidatos fiables.

No faltaron algunos vicios muy arraigados que allanaron el camino de ciertos candidatos a la Junta, mediante la compra de conciencia con oportunos “kits” alimentarios y otras “dádivas”. Con todo, y en general, las elecciones estuvieron marcadas por cierto nivel de criticidad.

Este resultado electoral es un indicativo de que un vasto sector del electorado encarnaceno supo hacer una lectura comprensiva del escenario político, y apostó por profundizar el proceso de cambios que inició en el 2015.

Esta expresión ciudadana, sin embargo, no debe ser interpretada por el intendente electo como la firma de un cheque en blanco. Es el reconocimiento a un modelo de gestión del que se espera avance en materia de transparencia, de eficiencia y cuidado de un universo de intereses colectivos cuya administración le es confiada.

jaroa@abc.com.py

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