¿Fiesta con permiso?

La inseguridad es una sensación que se siente a diario, mayormente cuando salimos de nuestras casas. Si bien hay zonas en donde uno podría sentirse un poco más libre de caminar sin miedo por las calles, hay otras en donde los ciudadanos no tenemos ni la más mínima garantía de portar un celular en la mano sin que alguien nos apunte con una pistola o nos amenace con un arma blanca.

Que una sede policial, con sus respectivos agentes, esté instalada en una comunidad debería ser sinónimo de seguridad. Esto nos hace creer que los delincuentes pensarán dos veces antes de cometer algún asalto o hurto en ese lugar. Sin embargo, en algunas zonas parece ser que los puestos policiales están de adorno, como es el caso de la subcomisaría tercera del barrio Santa Ana, que está ubicada prácticamente frente al pabellón respiratorio del Hospital Regional de Ciudad del Este.

Con frecuencia en las inmediaciones del centro asistencial se reportan hechos delictivos, como por ejemplo el asalto a una farmacia ubicada a media cuadra de la sede policial ocurrido el viernes; también está el caso de dos enfermeras que fueron intimadas con un arma de fuego cuando estaban en la puerta de acceso al pabellón pediátrico hace 15 días; o los constantes hurtos de vehículos de funcionarios del hospital.

La nula actuación policial permite que los bandidos se paseen hasta por el patio de la comisaría, hacen lo que quieren, cuando quieren y como quieren. La policía no infunde miedo, infunde vergüenza, mientras la ciudadanía está desprotegida. ¿O estamos hablando de una “fiesta con permiso”?

Es lamentable como los supuestos años de preparación de los efectivos policiales para “proteger la vida, preservar el orden público, la paz, los derechos, la seguridad e integridad de las personas” no se reflejen en el día a día. El trabajo policial es fundamental para el desarrollo de una sociedad, pero para eso se necesitan funcionarios patriotas y comprometidos, caso contrario seguiremos siempre en lo mismo, siendo la ciudadanía la única afectada.

Lo que ocurre en zona del hospital, se repite todos los días en todo el departamento del Alto Paraná en diferentes modalidades, ya sea asalto callejero, a comercios, domiciliarios o el famoso “tipo comando”, reflejando la inutilidad policial y su falta de capacidad en realizar un trabajo eficiente. Las cabezas de esta Dirección de Policía deben reencauzar sus objetivos, a no ser que velar por la seguridad de los altoparanaenses no sea una prioridad.

patricia.alvarenga@abc.com.py

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