Conquista de espacios políticos

La lucha real de las mujeres paraguayas no pasa por celebraciones románticas que restan protagonismo a la lucha real que desde hace años se viene afrontando. Y es, nada más y nada menos que la lucha contra el machismo, la violencia, la denigración, humillaciones que son constantes en nuestra sociedad.

Celebrar el Día de la Mujer Paraguaya (el 24 de febrero) implica celebrar nuestras conquistas, nuestros espacios, nuestra independencia, y celebrar principalmente a las mujeres campesinas e indígenas que vienen resistiendo en sus territorios. Ellas tienen que lidiar día a día con la violencia machista, con el hambre, la pobreza y los desalojos.

No queremos solo homenajes. Queremos ser protagonistas de la historia, influir en la política, ocupar cargos y queremos un país mejor para todas y todos. No somos heroínas; somos mujeres que luchamos. No nos sirve ser la mujer romántica que defiende su patria recolectando, juntando, cocinando, no. Más allá de eso, es imperativo formar parte de las discusiones políticas, influir a la hora de las votaciones y en las decisiones. No queremos compañeras que traicionan a las compañeras, no queremos a nuestro lado mujeres y hombres oportunistas que suciamente defienden sus intereses personales.

Queremos encontrarnos entre nosotras las mujeres de la ciudad y del campo en un proyecto en común y solidario. Las mujeres en la política quieren conquistar derechos y que los hombres también se ganen sus espacios mediante su profesionalismo y sacrificio. No más arreglos secretos, que traicionan a las compañeras, muchas veces incluso en complicidades femeninas.

Las mujeres paraguayas nos destacamos por la valentía, la fuerza de resistir, de luchar. Así seguimos cumpliendo un papel preponderante en la construcción de una nueva sociedad. Las nuevas generaciones de mujeres jóvenes nos demuestran también que es posible transformar ideas y avanzar. Ya no nos callamos cuando nos violentan y nos agreden. Nosotras y ellas, las mujeres que luchan en las calles o en sus comunidades vienen construyendo una sociedad de relaciones diferentes entre hombres y mujeres buscando la igualdad, la equidad, sorteando mejores condiciones de vida.

La mujer paraguaya ya dejó de ser sumisa y paciente, ya no cree en los milagros, eso quedó en el pasado. Hoy la apuesta es luchar, conquistar espacios y defender los territorios.

clopez@abc.com.py

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